Mujer, detalle acuarela de la Comisión Corográfica
Grupo de mujeres, detalle de acuarela de la Comisión Corográfica
a
aa

Mujeres: entre la devoción religiosa y el entusiasmo patriótico  

Volver

Temas relacionados:

Mártires de la patria
Las viudas de la guerra
Devotas y piadosas

La Independencia fue un hecho histórico que dio lugar a una participación social de la mujer hasta entonces desconocida. La sociedad colonial concebía para ellas roles demarcados y casi siempre orientados al mundo doméstico: hija, esposa, religiosa.

Al finalizar el siglo XVIII, una ventanita distinta se abrió con la decisión de algunas mujeres de fundar colegios para niñas y de auspiciar tertulias literarias en sus casas. Pero estos casos, que ocurrieron en Santafé, la capital del virreinato, no cambió la realidad del marginamiento de las mujeres de los hechos públicos. 

Desde el inicio mismo de la Independencia, las mujeres aparecieron como un actor principal. El propio 20 de julio de 1810, las mujeres inundaron la plaza apoyando a los patriotas en la conformación de la Junta de Gobierno. Con el advenimiento de la guerra, las mujeres intervinieron en el conflicto de muchas maneras. Confeccionaron uniformes y banderas, reunieron alimentos y pertrechos, ocultaron patriotas perseguidos y curaron a los heridos en las batallas. Una actividad valiosa para la estrategia de la guerra fue su trabajo como informantes y espías de las actividades de los ejércitos realistas. Las mujeres fueron un grupo sustancial de la guerra, pues en la retaguardia de los ejércitos los apoyaban como enfermeras y cocineras. 

La convicción patriótica de muchas de ellas puede verse en el hecho de que aunque se dictaron leyes que prohibían su presencia en los ejércitos, hubo las que combatieron ocultas con un uniforme de soldado, y también las que llegaron a ser distinguidas como capitanas por sus contribuciones a la causa republicana. 

Las mujeres neogranadinas pagaron caro su compromiso. En muchos casos por el sólo hecho de ser madres, esposas o hermanas de los patriotas, fueron encarceladas, enviadas al exilio y confiscados sus bienes. No pocas se convirtieron en mártires al ser sentenciadas a muerte. Como nunca antes, fue durante esta guerra que las mujeres cumplieron un rol social y político. Presencia y participación que, tras la guerra, desaparecería, y las mujeres volverían a sus roles tradicionales. Su importante contribución a nuestra Independencia fue olvidada por mucho tiempo, aunque desde finales del siglo XIX, Policarpa Salavarrieta se convertiría en el ícono de ese legado.

Retrato de Policarpa Salavarrieta por José María Espinosa. Imagen proveniente del Museo Nacional de Colombia
Retrato de Policarpa Salavarrieta por José María Espinosa. Imagen proveniente del Museo Nacional de Colombia
aaa

Mártires de la patria

Subir

Tal vez haya pasado inadvertido, pero en ninguna otra de las revoluciones de Independencia las mujeres sufrieron la pena capital como las neogranadinas. De la Revolución Francesa queda en la memoria la ejecución de María Antonieta. Pero ni en México, ni en Perú, ni en el Río de la Plata, las mujeres patriotas fueron conducidas al cadalso.

En nuestro país al menos 77 mujeres fueron procesadas y sentenciadas a muerte, solas o junto a otros compañeros. Usualmente fueron fusiladas, una modalidad que cambiaba la tradición colonial de muerte en la horca. Al revisar los listados confeccionados por distintos historiadores sobre nuestras mártires, encontramos que ellas pertenecieron a todos los estratos sociales: peninsulares, criollas, mestizas y mulatas, incluso esclavas. También eran hijas de todas las regiones, aunque especialmente de los pueblos donde la guerra fue más aguda. De ellas nuestro país ha hecho memoria de Policarpa Salavarrieta, “La Pola”, pero no debemos olvidar que fueron muchas las que subieron al cadalso a recibir la descarga de los fusiles por su ideal patriota

Documentos relacionados 

Las damas de Bogotá al Congreso - "Las santafereñas", Bogotá, Imprenta de Espinosa por V.R. Molano, 1824.
 
Las damas al Correo de Bogotá - "Las consabidas", Bogotá, Imprenta de José Manuel Galarza, 1824. 

Respuesta al texto Las damas de Bogotá al Congreso.

Las santafereñas a los señores edictores del Correo - "Las santafereñas", Bogotá, Imprenta de José Manuel Galarza, 1824.
 
Defensa del bello secso - "Dos bogotanas", Imprenta de Espinosa, por Valentín Molano, 1825. 

San José y el Niño

""San José y el niño" ilustración proveniente de "Noticia de la antigüedad, y situación del Santuario de Santa María de Cobadonga", (1777), de Morales, Ambrosio"Antiguos frailes y beatas de San Juan de Dios
"Antiguos frailes y beatas de San Juan de Dios" publicado en:"Ramón Torres Méndez: pintor de la Nueva Granada", Efraín Sánchez Cabra. Fondo Cultural Cafetero, 1987. p. 142Retrato de 
aaa

Devotas y piadosas

Subir

Es conocido que a lo largo de la época colonial se crearon en nuestro virreinato distintos conventos femeninos. En las principales ciudades había uno o varios, casi siempre extensiones de los seminarios y conventos para varones. Entre los más reconocidos estaban las clarisas, las carmelitas descalzas, Santa Inés, franciscanas y agustinas. 

Estos conventos eran una especie de metáfora de la sociedad, pues albergaban mujeres de todos los grupos sociales. El ingreso a algunos estaba reservado a las familias más pudientes y de linaje. Se sabe que algunas novicias, cuando ingresaban, llegaban con muchachas de servidumbre y esclavas. Lugares para exaltar la fe, la toma de hábitos en los conventos era una decisión solemne. Pero los conventos eran también lugar de refugio de mujeres viudas.

No obstante, en las ciudades de la época existieron mujeres de mucha piedad que no ingresaban a los conventos a las que llamaban “beatas”. Vestían trajes oscuros y se dedicaban a orar y a cuidar enfermos. Eran, también, las encargadas de cuidar las imágenes de las cofradías. La piedad y la devoción religiosa fueron sentimientos vividos intensamente por las mujeres de la sociedad colonial y republicana. El advenimiento de la República pocos cambios generó en este aspecto. Aunque cabe resaltar que entonces el influjo de la devoción a la Virgen María y la impresión de estampas y libros de oración fueron importantes novedades.

Documentos relacionados

A la virtud sólida y pura, al merito real de las damas de Bogotá - Bogotá, Imprenta de Espinosa por Valentín Rodriguez Molano, 1825.

Almacén y biblioteca completa de los niños: ó diálogos de una sabia directora con sus discípulas de la primera distincion - Madame de Beaumont, Madrid por Julián Viana Razola, 1829.
  
La religiosa instruida, y dirigida en todos los estados de la vida, con diálogos familiares- dividido en dos partes[segunda parte] - Agricola de la Madre de Dios, O.C.D., Murcia, A expensas de Francisco Benedito, 1774. 

Perjuicios que acarrean al genero humano y al Estado las madres que rehusan criar à sus hijos... por el Doctor Don Jaime Bonélls, medico de los...Duques de Alba... - Jaime Bonells, Madrid, por Miguel Escribano, 1786.

Carta que en la muerte de la Madre Maria Petronila de Aperregui... escribe sobre su vida y virtudes a las R.R. M.M. Superioras de la misma Orden - Maria Luisa de Marichalar, Cadiz, por Don Juan Ximenez Carreño, 1792. 

Vida prodigiosa de la Venerable Madre Sor Clara de Jesus Maria, Virgen asmirable, religiosa de velo - Fray Marcos de San Antonio, Madrid, Imprenta de Francisco Xavier Garcia, 1765.
 
La religiosa instruida, con doctrina de la Sagrada Escritura, y Santos Padres de la Iglesia Catholica, para […] su vida Regular, desde que recibe el Habito Santo hasta la hora de su muerte - Antonio Arbiol y Diez O.F.M, Madrid, Imprenta Real de la Gazeta, a costa de la Compañía de Impressores y Libreros del Reyno.  
 
La virtud en el estrado. Visitas juiciosas. Critica espiritual - Antonio Ossorio de la Cadena, Madrid, por Miguel Escribano, 1781.