Fusilamiento de los próceres de Cartagena
"Fusilamiento de los próceres de Cartagena" (litografía en color) de Prospero Jaspe ca. 1886. Museo Nacional de Colombia
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El miedo en la Independencia

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Un miedo provocado

O mejor sería decir: los miedos en la independencia. De alguna manera, antes del 20 de julio existían unos miedos específicos, entre los cuales el preponderante era a la muerte. También se tenía miedo al tribunal de la Inquisición, a la lepra y a los viajes por el mar. Pero con la Independencia surgieron nuevos miedos, como el a morir fusilado, la pérdida de los bienes y el destierro. También podríamos decir que existía el miedo a romper con el padre, con el monarca. Igualmente, muchos temían a la excomunión, pena con la que se amenazó a los que se levantaron contra el gobierno español.

La reconquista española es llamada también el “régimen del terror” por la aplicación de medidas extremas para infundir el miedo en la población y reducir los apoyos a los ejércitos patriotas. Una verdadera pedagogía del miedo fue infringida sobre los neogranadinos. No fijarse en la condición de la persona ni en su género, y adoptar métodos de violencia desconocidos hasta entonces, fueron los hechos que dieron lugar al heroísmo de la población. Así, podríamos pensar, se venció el miedo a la independencia.

Retrato de Pablo Morillo
"Pablo Morillo" (comandante de la expedición pacificadora) óleo sobre tela, Pedro José Figueroa ca. 1815. Museo Nacional de Colombia.
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Un miedo provocado

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El Tribunal de Purificación creado para perseguir y condenar a los patriotas acudió a métodos inauditos para infundir el miedo en la población. Los frecuentes fusilamientos que se hacían eran publicitados con convocatoria pública. La gente debía asistir a este espectáculo, pues la ausencia hacía sospechosa a una persona. Antes de la descarga de los fusiles era leída la sentencia que incluía los motivos para condenarlos a muerte. El acto tenía un fin preciso: provocar pánico y terror. Muchas veces los cuerpos eran mutilados y expuestos en jaulas para escarmiento de la población. Recordemos que gran parte de los sacrificados eran hombres y mujeres reconocidos en sus ciudades.

Para ilustrar este tema anexamos la memoria que José Bélver escribió sobre el fusilamiento de Camilo Torres Tenorio, y la tortura a que fue sometido su propio padre, hechos que presenció siendo niño.

Documentos relacionados 

"Fusilamiento de Camilo Torres" - José Bélver, Papel periódico ilustrado de Bogotá, No 9, año 1.