Portada de la tragedia La Pola
Portada de la tragedia La Pola
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Teatro en época de convulsiones

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Luis Vargas Tejada
José Fernandez Madrid: fundador del teatro de la Independencia

Uno de los dos pasquines que en la mañana del 19 de agosto de 1794 aparecieron colgados en las calles de la tranquila Santafé de Bogotá, alborotando el cotarro y dando origen a las persecuciones, los juicios y los destierros de la llamada “conspiración de los pasquines”, estaba escrito en tono de anuncio de función teatral, cosa que anticipó desde entonces la importancia que esta actividad cultural iba a tener en el período de la Independencia. Su enigmático texto rezaba así: “El apuntador de la compañía de cómicos de esta ciudad representa hoy la gran comedia: El Eco; con el correspondiente sainete por octava vez: La Arracacha; y la respectiva tonadilla por novena ocasión: El engaña bobos; se avisará si hay o no”. 

En el teatro la sociedad dialoga consigo misma, nos dice Octavio Paz. El de la agitada época independentista no podía escapar a este aforismo, cuando el diálogo, la discusión y la exposición pública de los motivos y controversias se hacían inevitables. Aunque muchas de las piezas representadas se perdieron, algunas de las que se conservan nos hablan de la trascendencia de los temas abordados en aquellos momentos: negación del americano a continuar integrado al opresivo mundo colonial español, nueva mirada del indio despojado por este (José María Salazar, José Miguel Montalvo, José Fernández Madrid), apología del heroísmo y la victoria (José Domínguez Roche), rechazo a la usurpación de la libertad y antibolivarismo (Luis Vargas Tejada). Algunas de estas tragedias tienden un puente hacia el Romanticismo (el mismo Vargas Tejada, Juan Francisco Ortiz).

Documentos relacionados 

Córdova, escena trágica - Juan Francisco Ortiz, Bogotá, Impreso por J. A. Cualla, 1831. 
 
Ensayo de un Drama Colombiano relativo a la transformación política del Estado en 1810 - Dr. Mariano del Campo Larreondo y Valencia, Bogotá, Impreso por F. M. Stokes, 1825.
 
Regocijo público  - El Regenerador, No. 3, del 24 de Agosto de 1828, Bogotá.

Programación de ocho días de fiesta decretados para celebrar el pronunciamiento del 13 de junio de 1828 en Bogotá. Abundan los bailes de máscara y sin máscara en el teatro de la ciudad, así como las comedias

Expediente sobre prohibición de máscaras y disfraces creado por intento de representar la prisión de Fernando VII en la Fiesta de Inocentes en Medellín - Medellín, manuscrito, 1809.

La Pola, tragedia en cinco actos, sacada de su verídico suceso - José M. Domínguez Roche, Bogotá, Impreso por José María Garnica, 1826. 
Esta obra se estrenó el 23 de julio de 1820 en la plaza de Funza. Tiempo después, la representación del drama encargado por Santander a José Domínguez Roche les brindó a los bogotanos la ocasión de librarse del cargo de conciencia que sufrían desde la muerte de la joven Policarpa Salavarrieta, fusilada por los realistas en la plaza central sin que ninguno de ellos hiciera nada por salvarla. El día de su representación ocurrió todo lo contrario: el público bogotano, azuzado por los gritos de los chisperos, subió al escenario del Coliseo Ramírez decidido a dar muerte a los artistas vestidos de soldados españoles que pretendían fusilar por segunda vez a la Pola. Desde entonces puede considerársela la pieza más representativa y emblemática del teatro colombiano de la Independencia. 

Retrato de Luis Vargas Tejada
Retrato del autor, imagen tomada de la Biblioteca Virtual de la BLAA
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Luis Vargas Tejada


La vida de Luis Vargas Tejada, intensa, trágica y fugaz, abarca tan sólo 27 años (1802-1829). Un tío fugitivo del régimen del terror de Morillo se escondió en la granja donde el muchacho crecía y lo inició en la literatura. A partir de entonces leyó y aprendió por su propia cuenta.

Sus versos iniciales celebraron el triunfo de la libertad personificada en Bolívar y otros héroes, lo mismo que su teatro. El parnaso transferido, comedia en verso de sus primeros tiempos, era un panegírico de los libertadores. Sugamuxi, tragedia al estilo clásico francés, fue representada en el Coliseo Ramírez en 1826. La mayoría de sus obras dramáticas se encuentran perdidas.

Muy pronto se afilió a una sociedad de opositores a Bolívar y lo execró como dictador, tirano y liberticida. Su monólogo La madre de Pausanías fue una invitación franca a eliminarlo físicamente. Un mes después de la fracasada Convención de Ocaña, en la que actuó como secretario, estrenó en Bogotá la comedia Las convulsiones, tal vez la pieza más representada del teatro colombiano en toda su historia. En medio del éxito de esta representación se embarcó en la conspiración septembrina y, tras su fracaso, escapó al campo. Escondido en una cueva, donde permaneció un año completo, compuso su última obra: Doraminta. Tratando de huir hacia Venezuela murió ahogado al paso de un río.

Documentos relacionados 

Poesias de Caro i Vargas Tejada Tomo II - Luis Vargas Tejada, Bogotá, Imprenta de Ortiz, 1857.
  
Las Convulsiones, sainete - Luis Vargas Tejada, Bogotá, reimpreso por G. Morales i Compañia, 1851. 
Tal vez la pieza más representada del teatro colombiano en toda su historia. En medio del éxito de esta representación se embarcó en la conspiración septembrina. 

Retrato de José Fernández Madrid
Retrato de José Fernández Madrid
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José Fernández Madrid: fundador del teatro de la Independencia


Médico, político y escritor, nacido en 1789 en Cartagena y muerto en Barnes (Inglaterra) en 1830, José Fernández Madrid es el exponente más destacado del teatro colombiano de la Independencia. Patriota decidido, fue desterrado a España por Morillo, logrando radicarse en Cuba y subsistir allí como médico. En 1826 regresó a Colombia y fue nombrado por recomendación de Bolívar ministro plenipotenciario en Londres, donde Andrés Bello fue su secretario.

Escribió dos tragedias que gozaron de fama y fueron ampliamente difundidas, aunque se ha dicho que carecen de fuerza dramática: Atala (1822) y Guatimoc (1825). La primera, de corte neoclásico y donde se adivina la influencia de Racine, popularizó la temprana versión en castellano del Atala de Chateaubriand, realizada en 1801 por el precursor de la Independencia mexicana fray Servando Teresa de Mier. La segunda, un canto de la resistencia americana al sometimiento español, fue escenificada en el Coliseo Ramírez en 1826 y comentada por Lafayette, Bolívar y Santander. Se la imprimió en París en 1827 y más tarde en Madrid, en 1835.

Documentos relacionados 

Guatimoc o Guatimocín: tragedia en cinco actos - José Fernández Madrid, París, Imprenta y Fundición de J. Pinard, 1827.