Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica
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Sujetos sociales y formas de acción en la Rebelión Comunera 

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Temas relacionados:

Participación de los sectores sociales
Los criollos
Los mestizos
Los esclavizados
Los indígenas
Formas de la protesta
Respuestas de las autoridades

Una mejor caracterización de la rebelión de los comuneros en la Nueva Granada se logra estableciendo y diferenciando la participación de los distintos sectores socio-raciales involucrados, las formas de la protesta popular y las reacciones de las autoridades coloniales a lo largo del proceso.

Diversidad étnica. Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica
Diversidad étnica. Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica.
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Participación de los sectores sociales 

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Si bien la rebelión comunera será principalmente mestiza, la confluencia de otros grupos sociales -como esclavos, negros libertos, mulatos, indígenas, criollos- será decisiva, y en la revuelta se verán representadas sus aspiraciones e intereses. A los representantes de las capas más bajas del pueblo se atribuye,en los motines y manifestaciones callejeras contra los estancos, la incitación a la revuelta, bien con actos simbólicos, bien con acciones directas como las quemas, el riego de licor, la irreverencia hacia las insignias reales y los gritos de agitación.

La alianza, entre criollos y mestizos notables con los sectores populares, que había iniciado la rebelión, comenzó a deshacerse en el momento en que cada sector pretendió impulsar sus propios intereses sociales. Algunas iniciativas de los sectores populares atentaban contra el orden social que los notables en la dirección del ejército comunero no querían modificar. Aspectos como la tenencia de la tierra y la pretensión de que fuesen “enteramente comunes”, las expropiaciones de ganado, la ocupación de tierras durante el desplazamiento de las tropas, el alzamiento de los esclavos en Socorro, Mariquita y Antioquia, su reclamo por una supuesta cédula que les habría otorgado la libertad, la suspensión del pago del tributo y la recuperación de tierras de resguardo recientemente rematadas a favor de los hacendados, reclamadas por los indios, fueron demandas que provocaron el distanciamiento.

  

Caballero. Ilustración proveniente del Codex Trujillo, Tomo I
Caballero. Ilustración proveniente del Codex Trujillo, Tomo I.
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Los criollos

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Con el nombramiento por Juan Francisco Berbeo de varios de los integrantes del comando general del ejército comunero, los notables locales se comprometieron con el movimiento en su primera etapa. Entre los oficios desempeñados por algunos de los capitanes, principales promotores de los motines iniciales en Socorro, Tunja y Santafé, figuran comerciantes, propietarios de tierras, rematadores de rentas, corregidores, alcaldes ordinarios y miembros de los cabildos.

El más visible de este grupo es Juan Francisco Berbeo, comerciante con estrechos vínculos con los pequeños comerciantes y con gentes de distintas poblaciones, era también expedicionario para la reducción de indios Guanes y Yariguíes; Antonio Monsalve, miembro de la notbleza local, hacendado, comerciante y rematador del impuesto de alcabala en El Socorro; Francisco Rosillo, también de familia noble local, hacendado y comerciante; Ramón Ramírez era arrendista del estanco de Girón; y Salvador Plata fue alcalde del Socorro en 1779.

El grupo dirigente del Socorro contó con el apoyo velado de la élite santafereña, en la cual se destacó Jorge Lozano de Peralta, marqués de San Jorge, rico, burócrata y propietario de una de las haciendas más importantes de la sabana. Este grupo de notables criollos del Socorro fue señalado como el traidor del movimiento comunero, no sólo por las condiciones en que fueron firmadas las capitulaciones, sino porque ellos contribuyeron decididamente al fin de la rebelión. Fue Berbeo quien dio la orden de muerte a Galán, Salvador Plata quien realizó su captura y Lozano de Peralta quien, a la postre, financió el ejército privado que sometió a los comuneros de los llanos.

Documentos relacionados 

Representación en la que se solicita al cabildo del Socorro declarar a favor de Antonio Monsalve antiguo capitán comunero - Varios incluido testimonio de Antonio Monsalve, Socorro, manuscrito, agosto de 1781.  

Minuta de penados y sanciones impuestas a los vecinos de Girón y carta de los capitanes generales prometiendo resarcir daños - la minuta la firma Ramón Ramírez, y la carta Salvador Plata, Francisco Rosillo, Antonio Monsalve, y Ramón Ramírez, Minuta: Girón / Carta: Socorro, manuscrito, Minuta: 2 de junio de 1781/ Carta: junio 14 de 1781. 

Documentos referentes al otorgamiento de los títulos de corregidor, justicia mayor y corregidor de campo a Juan Francisco Berbeo - Real Acuerdo del Nuevo Reino y Junta Superior Genera incluye solicitud de Juan Francisco Berbeo, Bogotá, manuscrito, junio de 1781.

Carta reservada dando noticia sobre Vicente Aguiar, criollo vecino de Grita donde fue defraudador de la renta de tabaco y participó en la sublevación de esa provincia - José Bernardo Gálvez y Gallardo, El Pardo, manuscrito, 8 de marzo de 1785.

Copia de declaración de Salvador Plata sobre los capitanes Berbeo, Rosillo y Monsalve - Testimonio de Salvador Plata recogido por de Juan Casamayor, Bogotá, manuscrito, 13 de marzo de 1783.   

Mestizo. Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica
Mestizo. Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica. 
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Los mestizos 

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La fuerza central del movimiento la constituían los mestizos, expresada también en la composición del ejército comunero, se explica, en buena medida, en el hecho de constituir un sector social carente de tierra, trabajo ylibertad, y de ser objeto de discriminación socio-racial y política. Los mestizos integran en sus reivindicaciones las de los indígenas y negros, mientras que la fracción de los criollos ricos nunca contempló estos elementos. De hecho, cuando Berbeo integra a los indios lo hace por medio de Ambrosio Pisco, un viejo descendiente de los zipas, quien no asumió un liderazgo propio sino que se actuó siguiendo la política trazada por Berbeo.

Entre los mestizos y blancos pobres había algunos con mayor capacidad económica y prestancia social, eran propietarios de pequeños pedazos de tierra y varios eran carniceros. Los más pobres eran los jornaleros, los artesanos y los vivanderos de la plaza del Socorro; algunos de ellos sabían leer y escribir. La familia Ardila, que promovió varios de los primeros tumultos en la región del Socorro, estaba dedicada al comercio del ganado y la venta de carne. José Antonio Galán, entre los más pobres, era mestizo y jornalero. Lorenzo Alcantuz era talabartero y acompañó a Galán en su recorrido por la hoya del río Magdalena. Este sector no tuvo participación en la dirección del movimiento. Una parte acompañó a Galán en su recorrido por el Magdalena, pero el grueso apenas reaccionó a las capitulaciones en Zipaquirá considerándolas una traición y proclamando la toma y el saqueo de Santafé.

Documentos relacionados 

Proceso contra José Ignacio Figueroa por ser cómplice de las acciones de Galán - Varios incluye la confesión de José Ignacio Figueroa, Bogotá, 21 de agosto a 28 de septiembre de de 1781. 
 
Carta real sobre representación de Arturo Rodríguez Terán acerca de los sucesos en Pamplona - Justicias ordinarias de Pamplona a nombre de Carlos III, manuscrito, noviembre de 1781. 

Proceso contra padre de capitán de los comunes por complicidad en la sublevación de cosecheros de tabaco - Inclute la confesión de Joseph Agudelo, Antioquia, manuscrito, 15 de enero a marzo 26 de 17882.  
 
Proceso contra Carlos Figueroa y decomiso de armas, por complicidad con socorreños y rumor de levantamiento en el barrio Las nieves - Varios incluye confesión de Carlos Figueroa, Bogotá, octubre de 1781. 

Carta en la que se acusa de Miguel Suárez y Silvestre Carnero de causantes de las revoluciones en Maracaibo - Manuel de Ayala, Maracaibo, 21 de agosto de 1781. 

Mazamorreras.Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica.
Mazamorreras.Detalle de una acuarela de la Comisión Corográfica.
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Los esclavizados

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Las sublevaciones de los negros esclavizados en Antioquia y las poblaciones del valle del río Magdalena contaron con el apoyo de negros libertos y mulatos, que en algunos casos eran forasteros que venían de otros lugares sublevados. Los motivos usuales de los levantamientos fueron las nuevas medidas fiscales –como el estanco de aguardiente–, pero sus objetivos superaron la pura reacción antifiscal, pues en muchos casos su reivindicación principal fue la libertad.

En cartas privadas, oficios y documentos públicos se registran como formas de acción de este sector social los ataques contra estancos, asaltos o ejecución de autoridades, así como los rumores sobre la cédula que otorgaba la libertad. En efecto, el rumor de la existencia de una célula real que otorgaba la libertad a los esclavos dio origen a una iniciativa rebelde en la provincia de Antioquia, en donde, desde el mes de agosto del mismo año, los esclavos de las minas de Petacas, al mando de un negro conocido como Pelayo, se habían movilizado por las minas y haciendas difundiendo la noticia de que su majestad había firmado la cédula en la que se ordenaba su liberación, e incluso contemplaron la idea de tomarse Santa Fe de Antioquia y luego Medellín.

La respuesta de las autoridades a las iniciativas de los esclavizados no sólo fue el uso de la fuerza sino que se buscaron mecanismos para resarcir los daños causados por las sublevaciones. Los esclavizados que no alcanzaron a escapar fueron encarcelados y enjuiciados, acusados del delito de conspiración. Los propietarios, tanto religiosos como laicos, según la orden del fiscal, debían asumir los daños y perjuicios provocados por las sublevaciones.

 

Documentos relacionados 

Informe de los alcaldes ordinarios de Neiva sobre crimen de administrador de hacienda a manos de los esclavos - Varios incluye declaración de Francisco Cuellar, Bogotá, manuscrito, octubre de 1781. 
 
Correspondencia familiar alude al levantamiento de negros en jurisdicción de Ibagué - Francisco María Gamba, Ibagué, manuscrito, 9 de agosto de 1781.  

Testimonios de conspiración de la plebe en Cartago, Anserma, Villa de Supia, Alto de Lesmes y ciudad de Toro - Manuel Antonio del Campo y Juan Baptista Sanz y Viaña, manuscrito, septiembre de 1781. 

Carta al gobernador de Antioquia sobre levantamientos de esclavos proclamando la libertad - Sancho José Londoño, Provincia de la Mina, 2 de diciembre de 1781.

Carta sobre levantamiento de esclavos en Villavieja - José Antonio Rojas, Melgar, manuscrito, 22 de agosto de 1781.
 
Testimonio de capitán sobre levantamientos de esclavos en Rionegro y Medellín - Declaración de Alfonso Xaramillo. Rionegro, manuscrito, 16 de abril de 1782.   

Indigenas de Buriticá. Detalle una acuarela de la Comisión Corográfica.
Indigenas de Buriticá. Detalle una acuarela de la Comisión Corográfica. 
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Los indígenas

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Las demandas de los indígenas en la primera fase de la rebelión fueron generalmente contra los nuevos impuestos, aunque casos como el de Ambrosio Pisco –en Zipaquirá– señalan que las demandas iban mucho más allá de la protesta contra las medidas fiscales. La proclamación que realiza este indígena como cacique y señor de Bogotá, es muestra del descontento de los sectores populares con los funcionarios reales.

Para la segunda fase, las demandas se realizan contra los impuestos y los abusos de funcionarios, y tienen que ver también con motivos de descontento más antiguos como el monto del tributo.

En relación con el caso del levantamiento de indígenas de Buriticá, circuló un rumor sobre una cédula que estipulaba la rebaja de tributos y que habría sido sacada de Sopetrán (otro lugar en el que se presentan levantamientos de indígenas). El hecho que la imaginaria cédula real proclamase la rebaja de tributos fue motivo suficiente para que muchos indígenas se sumaran al movimiento, de modo que esta cédula, o la presunción de su existencia, fue también un detonante del levantamiento.

Documentos relacionados 

Proceso contra Ambrosio Pisco por titularse señor de Chía y príncipe de Bogotá - Varios, Bogotá, junio-septiembre de 1781.

Informe sobre la sublevación contra el guarda de la renta de aguardiente en Sopetrán y disposiciones del gobernador - Juan Gíngez, Antioquia, manuscrito, 21 de julio de 1781.
 
Informe del cura de Pore sobre atentados de indios - Josef Tapia, Provincia de Santiago -Morcote, manuscrito, 10 de julio de 1781. 

Carta de Joseph Bernet al virrey comentando el envío de la compañía de granaderos para contener a los indios en Zipaquirá - Joseph Bernet, Bogotá, manuscrito, 8 de septiembre de 1781.  

Declaración de María Salvadora de Silba, india de Buriticá - María Salvadora de Silba, Antioquia, manuscrito, 17 de diciembre de 1781. 

"Manuela Beltrán", Manuel Briceño. Centenario de los Comuneros. Impreso por Silvestre y Compañia, Bogotá, 1881. Dibujo de Alberto Urdaneta.
"Manuela Beltrán", Manuel Briceño. Centenario de los Comuneros. Impreso por Silvestre y Compañia, Bogotá, 1881. Dibujo de Alberto Urdaneta.
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Formas de la protesta

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Las formas de protesta desplegadas por los comuneros a lo largo de la rebelión combinaron la acción directa, legal y simbólica con la organización de estructuras armadas permanentes y jerarquizadas. Es por ello que entre su repertorio de protesta registramos representaciones ante la autoridad, gritos y consignas contra la autoridad del rey o de sus funcionarios, desconocimiento de las autoridades y el reconocimiento al rey inca, ataques a oficiales reales, derramamiento de aguardiente y quema de tabaco, asalto a poblaciones, difusión de rumores falsos, lanzamiento de proclamas, marchas hacia ciudades importantes o a la capital, quema de símbolos reales (como el sello real y otros objetos de la casa de correos) y organización del ejército del común, estructura desde la cual se impusieron drásticas penas a los jefes de la resistencia realista mediante el embargo de bienes, la imposición de destierros y el establecimiento de multas.

El ejército comunero se financió con la expropiación de las rentas reales, pero también con multas, donaciones y préstamos hechos a particulares. En la primera etapa de protestas no se presentan agresiones físicas graves ni contra las autoridades ni contra sus colaboradores.

Una identidad propia por parte de los diferentes sectores populares participantes y una actuación autónoma respecto de las élites locales se registra por ejemplo en los gritos de “viva nuestro rey de España, pero no admitimos el nuevo impuesto de Barlovento”, “muera el regente”, “muera el fiscal moreno”, “mueran perros ladrones”, etc.

Así mismo, reafirmaban sus derechos políticos cuando destruían estancos, derramaban aguardientes, quemaban tabaco, hacían pedreas y liberaban presos. Y asumieron su propia dirección con el sector que acompaña a Galán, al que se suman los indígenas, los negros, lo mulatos y los mestizos reclamando tierra, libertad y mejores pagos por su trabajo; esto es, reclamando sus propias reivindicaciones.

Documentos relacionados 

Cartas entre teniente de oficiales y gobernadores sobre tumultos de mazamorreros y en pulperías en Guarne - Pedro Biturro Pérez, manuscrito, 29 de junio de 1781. 

Minuta de penados por actuaciones contra la causa pública - Ramón Ramírez, Girón, manuscrito, 7 de junio de 1781. 

Representación de vecinos de Cácota sobre su respaldo al levantamiento contra los nuevos impuestos - Vecinos de Cácota, Matanza, manuscrito, 24 de mayo de 1781. 
 
Nombramiento de capitán en Sesquilé - Juan Francisco Berbeo, Zipaquirá, manuscrito, 28 de mayo de 1781.  

Carta real sobre sublevaciones, advierte a los alcaldes ordinarios que no tomen la supuesta cédula real sobre la libertad de esclavos como cierta y que comuniquen a los criollos que no usen el título de capitanes - Carlos III, manuscrito, 12 de septiembre de 1781 (fecha del auto en el virreinato).

Informe del alcalde de Pamplona sobre la situación en el valle de Cúcuta en ocasión de los tumultos y asonas en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario - Antonio Omaña, Cúcuta, manuscrito, 7 de junio de 1781. 

Copia de cartas de comuneros del Socorro a capitanes de Mogotes - "Los comunes", Socorro, manuscrito, 2 de septiembre de 1781.  

Antonio Caballero y Góngora, Arzobispo (1777-1789) y Virrey (1782-1789) de Santafé
Antonio Caballero y Góngora, Arzobispo (1777-1789) y Virrey (1782-1789) de Santafé.
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Respuesta de las autoridades

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Con el fin de contrarrestar las movilizaciones, “controlar los alborotos” y castigar a los líderes de las revueltas, las autoridades coloniales recurrieron, en primer lugar, a la movilización de sus tropas y otras disposiciones represivas como el establecimiento de nuevas medidas penales y policiales. Sin embargo, estas acciones fueron combinadas con la negociación con los rebeldes y el posterior desconocimiento de los acuerdos pactados.

Al final de la rebelión, las medidas de la autoridad virreinal contemplaron la aplicación de la pena de muerte con carácter ejemplarizante, el derramamiento de guarapo sancionando a los sectores populares, la quema de ranchos y los embargos contra los involucrados en la rebelión, así como la venta de sus bienes y el indulto hacia aquellos miembros del notablado criollo que se arrepintió públicamente de su participación. Los indultos fueron resultado de las cartas de arrepentimiento, fruto, en gran medida, de la labor de pacificación adelantada por el cura Joaquín Finestrad y otros capuchinos mediante predicas y sermones, en las que los involucrados renegaban por haber participado en el movimiento.

No obstante, en los primeros momentos de la agitación comunera, tanto el virrey Flores como Caballero y Góngora, se vieron forzados a hacer concesiones a sus exigencias. El 20 de octubre de 1781, tras la captura de José Antonio Galán, el virrey Flores concedió un perdón general, bajó el precio del tabaco y el aguardiente, regresó la alcabala a los porcentajes anteriores y abolió el impuesto de las ventas de armada de Barlovento. El algodón y el hilo de algodón continuaron exentos de impuestos. Finalmente, en su nueva calidad de arzobispo, el virrey Caballero y Góngora ratificó las medidas en su perdón general del 7 de agosto de 1782.

Dentro de las acciones de las autoridades coloniales se destaca la intervención de los religiosos. El arzobispo Caballero y Góngora pidió a los curas de los pueblos que colaboraran con las autoridades en procura de la calma y el orden, de modo que paralelamente a la organización de las movilizaciones, los párrocos organizaron procesiones, tocaron las campanas, llamaron a misa y amenazaron con la excomunión a los desobedientes. Los amotinados, a la vez que atendieron a los sacerdotes, mantuvieron la protesta.

Documentos relacionados 

Órdenes para controlar sublevaciones de esclavos del juez ordinario y justicia mayor de Rionegro - Alfonso Xaramillo, Rionegro, manuscrito, 20 de diciembre de 1781. 

Edicto del rey sobre indulto general- Antonio Caballero y Góngora a nombre de Carlos III, Bogotá. 7 de agosto de 1782.   

Los vecinos principales del Socorro se declaran a favor de lo practicado por el cura Finestrad y se obligan a cubrir pérdidas y perjuicios - "Común del Socorro", Socorro, manuscrito, 24 de septiembre de 1782. 
 
Oficio sobre pacificación en Caracas - Antonio Caballero y Góngora, Bogotá, manuscrito, 21 de agosto de 1782.  

Documento que convoca a la junta general de vecinos de Tumaco para el restablecimiento de las rentas - Varios, Tumaco, manuscrito, 18 de diciembre de 1782.
 
Orden que prohíbe sembrar tabaco en el depto. de la administración general de Fusagasugá, Cáqueza, Vélez, Socorro, San Gil, Pamplona y Tunja - Bogotá, manuscrito, 25 de septiembre de 1782.

Oficio de alcalde ordinario de Mariquita remitiendo 6 hombres, dos de ellos participantes en las sublevaciones - Juan Blas de Aranzazu, Honda, manuscrito, 15 de septiembre de 1781.