Dibujo de Alberto Urdaneta, grabado por Antonio Rodríguez
Dibujo de Alberto Urdaneta, grabado por Antonio Rodríguez. 
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El proceso comunero en la Nueva Granada

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Temas relacionados:

Primera etapa. La alianza entre criollos y sectores populares
Las protestas en el socorro
El ejército comunero
La marcha hacia Santafé
Las negociaciones de Zipaquirá y las capitulaciones
Segunda etapa. Radicalización y expansión de la revuelta
Campaña de Galán por el valle del río Magdalena
Insurrecciones comuneras en otras provincias:
Provincia de Antioquia
Valle del Cauca
Provincia de Neiva
Casanare
Comuneros en la Capitanía General de Venezuela
Segunda oleada de tumultos en el Socorro
Apresamiento y muerte de Galán
Persistencia de la movilización popular
Cronología

Las reformas borbónicas agrupan un conjunto de medidas adoptadas por la Corona española en la segunda mitad del siglo XVIII con el fin de incrementar los ingresos reales, mejorar el control burocrático sobre las colonias e incrementar la extracción de sus riquezas. Todas estas iniciativas produjeron el rechazo, las protestas y los levantamientos de comerciantes, propietarios de tierra, arrendatarios, y consumidores.

En distintos lugares, las manifestaciones iniciales de inconformidad nacen de la imposición de nuevos impuestos o monopolios, o de su incremento, así como del recelo con otras disposiciones de las que se temía que tuvieran la misma intención fiscal, como fue el caso de los empadronamientos. Si bien el rechazo generalizado a estas medidas permitió la manifestación de las tensiones raciales y sociales existentes en todos los territorios coloniales, la reglamentación fiscal que se pretendió imponer afectó de manera particular a los comerciantes y los criollos de cierta capacidad económica, y es precisamente de ellos que sale la iniciativa de incitar al pueblo a rebelarse y son los que encabezaron la revuelta en el Socorro.

Caballero. Ilustración proveniente del Codex Trujillo, Tomo I
Caballero. Ilustración proveniente del Codex Trujillo, Tomo I
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Primera etapa. La alianza entre criollos y sectores populares

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La protesta comunera inicia en la provincia del Socorro y se generaliza por las poblaciones de los actuales departamentos de Boyacá y Cundinamarca. Entre marzo 16 y junio 7 de 1781, se presentan 33 tumultos en toda la región. Desde las acciones iniciales, la organización de las protestas fue el resultado de planes y acuerdos previos entre miembros de la élite y sectores populares de las provincias implicadas.

  

Juan Francisco Berbeo
"Juan Francisco Berbeo", Los comuneros, de Manuel Briceño, imprenta de Silvestre y Compañía, Bogotá, 1880.
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Las protestas en el Socorro 

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El 16 de marzo de 1781, la rebelión estalló en El Socorro cuando varios miles de personas irrumpieron en la población. La multitud protestaba contra el impuesto de la armada de Barlovento y se negó a pagar los nuevos impuestos, atacó las bodegas del gobierno y expulsó a las autoridades españolas, luego de lo cual procedieron a elegir sus propios dirigentes.

La dirección inicial del movimiento es predominantemente criolla pero gozó de respaldo popular. Los representantes del notablado local y algunos mestizos y blancos pobres sellan su alianza inicial el 18 de abril de 1781 con la promulgación de la “Cédula del Pueblo”. El documento, que expresaba los objetivos de la rebelión y estaba redactado en verso, fue al parecer escrito por un fraile dominico y el criollo Jorge Lozano de Peralta, y luego llevado a Simacota, donde fueron distribuidas varias copias y leídas en los tumultos. 

En esa ocasión, en la plaza principal del Socorro se proclamaron como jefes del común a Juan Francisco Berbeo, designado comandante general, y como capitanes generales a Antonio Monsalve, Francisco Rosillo y José Antonio Estévez, a los que se agregan después Ramón Ramírez y Joaquín Fernández Álvarez. En su calidad de máximo organismo de la revuelta, este grupo de hombres recibió el calificativo de Supremo Consejo de Guerra.

Documentos relacionados 

Representaciones y testimonios sobre el caso de Salvador Plata - Testimonio de Salvador Plata en un informe de José Ignacio Angulo y Olarte, manuscrito, 22 de noviembre de 1782. 

Declaración de Salvador Plata ordenada por el virrey - Testimonio de Salvado Plata recogido por Juan Casamayor, Bogotá, manuscrito, 13 de marzo de 1783.

"La razón y la fuerza" dibujo, Alberto Urdaneta, 1876.
"La razón y la fuerza" dibujo, Alberto Urdaneta, 1876.
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El ejército comunero 

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El Consejo de Guerra, que asumió la dirección política y militar de la rebelión, se dio facultades para frenar los desmanes, guardar el orden, y asumir funciones judiciales; de igual modo definió la elección de capitanes del común y de los demás mandos del ejército del común, así como la dirección de las acciones de la tropa. El Consejo de Guerra actuó desde el Socorro como un verdadero comando centralizado; era la instancia a la que se dirigían todas las quejas, sugerencias o acciones de la tropa del común en las diversas partes donde se constituía. Así mismo se encargaba de  acciones directas como la venta y quema de tabaco o derramamiento de aguardiente, así como de ataques a oficiales reales, elaboración de minutas de vecinos que eran penados, o que eran nombrados capitanes. 

El ejército del común es conformado en su mando central por criollos, o por líderes indígenas, como en el caso de Ambrosio Pisco y se registran diversos nombramientos de capitanes por diferentes partes del territorio como Pamplona, Zipaquirá, Maracaibo,  Tequia, Riachuelo. Las elecciones de los capitanes fueron controladas por Berbeo o los demás miembros del Consejo de Guerra, quienes indicaban a los capitanes volantes, los agitadores, los nombres de los candidatos que debían presentar en las reuniones. Los cargos inferiores fueron ocupados por gentes de sectores populares quienes se caracterizaban por gozar de influencia entre la población, con lo cual se garantizaba la unidad del ejército y el cumplimiento de las órdenes. 

Los únicos miembros del pueblo que alcanzaron título dentro del movimiento fueron el labrador José Antonio Galán, el portero del Cabildo del Socorro, Manuel José Ortíz, y el tejedor de mantas Isidro Molina. Otros personajes que aparecen en los motines iniciales son el talabartero Lorenzo Alcantuz, la cigarrera Manuela Beltrán, el tejedor de mantas José Delgadillo, los carniceros Ignacio Ardila, Pablo Ardila, Roque Cristancho, Miguel Uribe, el arriero Hilario Galán, los labradores mestizos José Velandia y Francisco Antonio Mesa, y los sombrereros mestizos Nicolás Pedraza y Miguel Fulgencio de Vargas.

Documentos relacionados 

Nombramiento de Ramón Ramírez como capitán general de guerra - "El común de de la Villa de Nuestra Señora del Socorro", aunque también firman  Juan Francisco Berbeo, Francisco Rosillo y Antonio Monsalve, manuscrito, 12 de mayo de 1781.
 
Nombramiento de capitanes generales para El Socorro, San Gil, y Vélez - Francisco Rosillo y Pedro Alejandro de la Prada, Vélez, manuscrito, 9 y 10 de junio de 1781.

Cartas entre capitanes comuneros de Salazar, Ocaña y Pamplona - Varios, presentadas por Luis Jacome a las autoridades, manuscrito, 1781.
 
Solicitud de capitanes comunes de Sesquilé pidiendo gente para la tropa - Juan Caballero, manuscrito, 2 de julio de 1781?.

Nombramiento de capitán comunero en Carare por Berbeo - Juan Francisco Berbeo, Zipaquirá, manuscrito, 8 de junio de 1781.  

Detalle del Plan Geográfico del Virreinato de Santafé (1772) que representa su capital
Detalle del Plan Geográfico del Virreinato de Santafé (1772) que representa su capital.
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La marcha hacia Santafé

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El Supremo Consejo de Guerra definió como prioridad la movilización militar sobre Santafé. En su camino, el ejército del común derrota la expedición pacificadora que había salido a hacerle frente en Puente Real, hoy Puente Nacional, el 7 de mayo de 1781. El ejército comunero –que se calcula alcanzó los 20.000 hombres– avanzó con la toma de Girón, el 29 de mayo, y consolidó la insurrección al llegar hasta Zipaquirá, el 2 de junio, a un día de distancia de Santafé.

El avance del ejército comunero preocupó a las autoridades del virreinato al punto de que Gutiérrez de Piñeres salió de la capital dejando antes activa la Junta Superior de Tribunales, un comité integrado por la Real Audiencia y los representantes principales de la administración fiscal, con el fin de acordar un arreglo con los comuneros en previsión de que estos llegaran a imponerse por la fuerza invadiendo la capital. El regente visitador nombró al arzobispo Caballero y Góngora como principal negociador de la Junta. Igualmente se firmó un decreto restableciendo los antiguos precios del aguardiente y el tabaco, y suprimiendo varias contribuciones, entre ellas, la armada de Barlovento.

Llegado a Zipaquirá, el ejército del común dividió opiniones cuando tuvo que decidirse entre avanzar hacia Santaféo negociar. El comandante general Francisco Berbeo, los capitanes de Tunja y Sogamoso, y las tropas indígenas estuvieron a favor de la negociación, en contra estuvieron los comuneros provenientes del Socorro.

Documentos relacionados 

Copias de cartas sobre nombramientos de capitanes - Juan Francisco Berbeo, Antonio Monsalve y Francisco Rosillo, Socorro, manuscrito, mayo de 1781.
 
Cartas del Comandante del ejército realista, Joseph Bernet - Joseph Bernet, manuscrito, 31 de agosto de 1781.

Carta sobre llegada del ejercito del común a Girón e intervención del Arzobispo - José Antonio Ferrera, Antonio Luque, Andrés Navarro y Moreno, Ramón De Ramírez y Juan Gregorio de Uribe, Girón, manuscrito, 30 de mayo de 1781.

Carta del cura de Guatavita denunciando las acciones de la tropa del común en la población - Juan Thomas de Pyneda, manuscrito, 14 de diciembre de 1781.     

Gente de Zipaquirá. Edward Wallhouse Mark, 1845
Gente de Zipaquirá. Edward Wallhouse Mark, 1845. Acuarela sobre papel, 17.2x24.9 cm. Banco de la República.
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Las negociaciones de Zipaquirá y las capitulaciones 

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A su arribo a Zipaquirá, Caballero y Góngora recibió de Berbeo las Capitulaciones, un documento con 35 puntos que exigía reformas administrativas, mayores oportunidades para los criollos y un mejor tratamiento para los indígenas, y lo firmó el 6 de junio, siendo a su vez aprobado por la Audiencia al día siguiente. Percibida la firma como una victoria y en condescendencia con las autoridades, Berbeo ordenó la dispersión del ejército comunero.

Entre lo acordado en Zipaquirá destaca la abolición de los impuestos de la armada de Barlovento, el de guías y tornaguías, el de ramo de barajas, el gracioso donativo y el de las medias anatas; la rebaja del impuesto de alcabala; el retorno a los antiguos precios de productos como el aguardiente, la sal, el papel sellado y la pólvora, y las tarifas de correos. Igualmente se derogaron el estanco de tabaco, los peajes de entrada a Santafé y el decreto que ordenaba la limitación del número de tiendas. Se estableció, de igual modo, el derecho de armar rancherías en tierras cercadas a orillas de los caminos por parte de los viajeros. Respecto a los indios, se rebajaron los tributos, se los exoneró del pago de derechos religiosos y se les concedió los beneficios y explotación exclusiva de las minas de sal. Se aprobó la posibilidad de que regresaran a los resguardos, siempre y cuando no hubiesen sido rematados, y de convertirse en propietarios individuales. En cuanto al clero, se rechazaron los derechos eclesiásticos, y se pidió el control sobre los derechos que cobraban los clérigos, los notarios y los escribanos religiosos. Se planteó la preferencia para los americanos en los empleos de primera y segunda categoría, el mantenimiento del ejército del común, el nombramiento de un corregidor y justicia mayor para El Socorro y los pueblos vecinos, y el perdón general para todos los participantes en la rebelión.

Cuando el virrey Flores, en Cartagena, tuvo noticias de los acuerdos, los desconoció totalmente y, confirmando su negativa, envió el 6 de julio de 1781 500 soldados a Santafécon el fin de restaurar el orden.

Documentos relacionados 

Orden del virrey suspendiendo la publicación de las capitulaciones - Manuel Antonio Flores, Cartagena, manuscrito, 18 de agosto de 1781.  

Retrato de José Antonio Galán
José Antonio Galán. Óleo de Domingo Moreno Otero. Ca. 1937. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 332.
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Segunda etapa. Radicalización y expansión de la revuelta

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El momento de mayor radicalidad en la rebelión comunera tiene lugar después de la firma de las capitulaciones, cuando José Antonio Galán da nuevos rumbos a la revuelta llevando a cabo liberaciones de esclavos, reparto de tierras y sustitución de autoridades. Galán, quien no había estado en la firma de los acuerdos cumpliendo órdenes de Berbeode obstaculizar las comunicaciones de Santafé, se desplazó hacia los pueblos del valle del río Magdalena. A su paso, las rebeliones de indígenas y negros se desencadenaron.

En esta segunda etapa de la rebelión, mestizos, negros e indios se plantean reivindicaciones propias; de ahí la liberación de esclavos y la negación de la autoridad real, reconociendo por el contrario a Túpac Amaru como nuevo rey en las Indias. En Casanare, por ejemplo, el gobernador reunió indios de varios pueblos y se juró por el rey inca. De igual modo, los mestizos insurreccionados en Neiva, ante el imperativo de rendirse formulado por el gobernador de la provincia, contestaron que no tenían ninguna orden del rey TupacAmarú para hacerlo. El cierre de la segunda fase de la rebelión comunera estará marcado por el apresamiento y muerte de Galán, así como por la persistencia de la protestas. El apresamiento de Galán es conducido por Salvador Plata, uno de los capitanes comuneros arrepentidos que toman parte activa en el proceso de represión.

Mapa de la cuenca alta del Río Magdalena
Moneda de ocho escudos de Carlos III, ceca de Santa Fe, 1777. Colección numismática del Banco de la República
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Campaña de Galán en el valle del río Magdalena 

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La inconformidad contra los funcionarios reales estalla con las primeras medidas fiscales. Estas, más que causar la revuelta,propician la situación que canaliza un descontento latente que venía de tiempo atrás y que involucró no sólo a sectores del pueblo llano sino a las élites de las provincias afectadas. En efecto, la revuelta del 16 de marzo de 1781 en el Socorro fue encabezada por compradores y expendedores de ganado, a quienes se les imponía un gravamen de un real por cada cabeza de vacuno.

La imposición del estanco del tabaco, que le daba al gobierno español el control de su producción y comercio, afectó a los empresarios privados acostumbrados a su comercio y a los beneficios derivados de su favorable relación con los cosecheros y pequeños propietarios, dado que a estos la hoja no se les cambiaba por dinero sino por mercancías. Como la administración directa no se imponía sólo al tabaco, en otros ámbitos también se lesionaron los intereses de la élite criolla.

A nivel de los sectores populares, lo que más afectó fue el alza en los gravámenes sobre el tabaco –dos reales por libra– y el aguardiente, y sobre todo la restricción al cultivo de tabaco, junto al hecho que la represión al cultivo acarreó no sólo la destrucción de las siembras sino daños a otros cultivos, así como robos, abusos y atropellos por parte de los guardas, sin contar con la prisión y la imposición de penas secundarias impuestas sin ninguna equidad. La composición de las tierras de resguardo afectó, además de los indígenas, a mestizos y blancos pobres que trabajaban en dichas tierras.

Documentos relacionados 

Carta del alcalde ordinario de Honda donde relata la rebelión de las gentes en Honda el 23 de junio de 1781 - Juan Blas de Aranzazu, 2 de julio de 1781. 

Noticia del alcalde ordinario sobre movilización de la tropa de Galán en Tocaima - José Gabriel del Hoyo y José Ramón de Sierra, manuscrito, 27 de septiembre de 1781. 

Interrogatorio a Galán sobre la mina mal paso, en Mariquita y la ayuda recibida por los esclavos - Testimonio de José Antonio Galán  producto del interrogatorio Bernabé Antonio de Ortega, Bogotá, manuscrito, 15 de diciembre de 1781.
 
Carta de Galán a José Ignacio Figueroa requiriendo el alistamiento de gente y el cobro de dineros - José Antonio Galán, manuscrito, 14 de jlio de 1781. 

Constancia de Galán sobre los bienes entregados en Guaduas por Joseph Acosta, Alcalde ordinario administrador de la renta de aguardiente - José Antonio Galán, Guaduas, manuscrito, 12 de junio de 1781. 

Terre Ferme Nouvelle Grenade et Popayan, mapa
Terre Ferme Nouvelle Grenade et Popayan, dans L´Amerique. Pierre Vander Aa 1714.
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Insurrecciones comuneras en otras provincias

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Al mismo tiempo que se desmovilizaba el ejército del común y que Galán hacía su campaña revolucionaria en el Magdalena, se presentaban nuevas insurrecciones en la provincia de Antioquia, los llanos orientales y algunos lugares de la provincia de Popayán. Del mismo modo, se presentaron en junio tumultos en Ocaña, Lobatera y Rosario de Cúcuta. En Pasto, los motines populares se iniciaron el 23 de junio de 1781 en protesta por el estanco de aguardiente y contaron con la participación principalmente de indios y mestizos. El movimiento se extendió por Túquerres y otros pueblos.  

Mapa de la provincia de Antioquia, José Manuel Restrepo 1809.
Mapa de la provincia de Antioquia, José Manuel Restrepo 1809.
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Provincia de Antioquia

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Se presentaron protestas en distintas regiones que al parecer no tuvieron ninguna coordinación. En las poblaciones de El Guarne, La Mosca, Rionegro y Palencia se formaron entre esclavos y gentes del común bandas que contaron también con el apoyo del alcalde de Rionegro. El primer motín tuvo ocasión en Guarne, en el mes de junio de 1781, y al mes siguiente la revuelta se registró en Rionegro, de donde se propagó por Medellín, Arma, San Vicente y Marinilla.

Este alzamiento de los propietarios mineros de la región junto con mestizos que trabajaban como mazamorreros o se dedicaban al comercio, tenía como fin pedir que se limitara la extensión de las minas y la abolición de los impuestos de “mazamorreo” y del gracioso donativo. Propusieron también la extinción de las tiendas establecidas en las minas y su reemplazo por el libre comercio, la rebaja en los precios del aguardiente, la licencia para portar armas, el castigo para los guardas que atropellaran a la población y la designación de los criollos en los cargos de jueces y administradores de las rentas reales. A algunas de sus peticiones las autoridades accedieron, al menos temporalmente.

Para septiembre, los cosecheros de tabaco de Sacaojal y Sopetrán se sumaron a las protestas, comandados por el liberto Pedro Lastra. Los amotinados impidieron que los alguaciles continuaran arrancando las siembras de tabaco, a los gritos de “Todos tenemos tabacales” y “no obedecerían ni a Dios ni al rey”. Las exigencias de los rebeldes, presentadas ante el gobernador por medio del cura de Sacaojal, consistían en la extinción de los estancos de tabaco y aguardiente, libre siembra y beneficio del tabaco, a lo que se respondió con una violenta represión de la revuelta.

A mediados de septiembre de 1781, los tabacaleros selevantaron en contra delas rondas que realizaban los guardas del estanco del tabaco en busca de cultivos clandestinos. En Sacaojal, Sopetrán, San Jerónimo, Quebradaseca, La Miranda y El Tablazo, los vecinos se apoderaron del paso del río Cauca y controlaron la comunicación hacia el poblado de Antioquia y lugares vecinos. En esta ocasión, el gobernador se vio obligado a suspender las medidas contra los defraudadores de la renta, aunque luego se retracta del acuerdo y condena a muerte a varios comprometidos.

Documentos relacionados 

Relato sobre la comisión encargada de detener a los sublevados del tabacal en Buriticá - Testimonio de Ignacio Palacio y Román Manco, Antioquia, manuscrito, 30 de noviembre de 1781. 

Oficio que informa del levantamiento en Guarne el 17 de junio oponiéndose a las pulperías y por el cobro de 2 pesos de oro limpio para título de mazamorreros lavadores - Alfonso Jaramillo, manuscrito, 19 de septiembre de 1781.

Testimonios sobre sucesos en Guarne, Misa y Sopetrán contra los estancos de aguardiente - Antioquia, manuscrito, 4 de agosto de 1781.

Expediente sobre levantamiento de indios de Buriticá - Román manco et al., manuscrito, noviembre de 1781.

Representación del protector de naturales de Sopetrán sobre sublevaciones contra el ventero y guarda de aguardiente - Pedro Félix Pator, Antioquia, manuscrito, 24 de julio de 1781.   

Detalle de mapa de la Nueva Granada, Caldas, Francisco José de, 1768-1816
Detalle de mapa de la Nueva Granada, Caldas, Francisco José de, 1768-1816.
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Valle del Cauca

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Fue una zona caracterizada por las revueltas de negros y gentes del común en el siglo XVIII. Incluso tres años antes, en 1778, tuvo lugar un movimiento llamado Sublevación de los Pardos, en el que la población negra deLlanogrande, la actual Palmira y Tuluá, se rebeló contra el trabajo obligatorio que debían prestar en el camino del Chocó.

Las restricciones en la siembra de tabaco motivaron también el enfrentamiento con las autoridades por parte de los negros libres de Puerto Tejada, Candelaria, Llanogrande y Tuluá en 1780; en este caso, la protección de grupos de negros armados permitió que el tabaco, pese a las prohibiciones, se continuara cultivando. En la insurrección registrada en Cartago, las acciones se dirigen contra los guardas y estancos de aguardiente, y se pegan en las casas de los guardas pasquines que advierten sobre ataques sino se derogan las nuevas medidas fiscales. Al no ser depuesta la nueva legislación, se efectúan ataques a los estancos en los que participan mulatos.

Documentos relacionados 

Representación sobre amenazas contra estanco y guardas en Cartago - Varios, Cartago, manuscrito, agosto de 1781. 

Medidas tomadas para la pacificación de Cartago - Diego Antonio Nieto, Cartago, manuscrito, 2 de septiembre de 1781.
 
Carta privada que contiene noticias de los sucesos de la Vega y Llano Grande - Ibagué, manuscrito, 8 de julio de 1781.
 
La carta se dirige al "amado padre y señor mio".

Detalle de mapa de la Nueva Granada, Caldas, Francisco José de, 1768-1816
Detalle de mapa de la Nueva Granada, Caldas, Francisco José de, 1768-1816. 
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Provincia de Neiva

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Los tumultos se presentaron en junio de 1781 y luego en Aipe, Caguán, Villavieja, Fortalecillas y el Volcán, comprometieron a indios y libertos en protesta por las medidas sobre la siembra del tabaco y el estanco de aguardiente.

Documentos relacionados 

Indagaciones y testimonios sobre la sublevación en Neiva en junio de 1781 - Varios, manuscrito, 1782.  

Habitantes de Casanare. Detalle acuarela de la Comisión Corográfica
Habitantes de Casanare. Detalle acuarela de la Comisión Corográfica
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Casanare

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También en el mes de junio, Francisco Javier de Mendoza –criollo propietario de un hato ganadero– organizó un numeroso ejército de indígenas provenientes de Pore, Támara, Ten, Manare y otros pueblos, a quienes liberó de pagar impuestos, los instó a atacar al clero de los pueblos cercanos y les ordenó obedecer a los capitanes comuneros del Socorro. Identificándose como el apoderado del inca, les hizo jurar lealtad al rey de América, Túpac Amaru, y se hizo llamar capitán general y gobernador de la provincia de los llanos. Mendoza mantuvo su actividad por cuatro meses más, hasta que fue reducido por una milicia privada financiada por el marqués de San Jorge, uno de los hombres más ricos de Santafé.

Documentos relacionados 

Vecinos de Támara se dirigen al capitán general Javier Mendoza - "Los naturales del pueblo de Támara", manuscrito, 16 de julio de 1781. 

Mapa de Venezuela
Detalle de mapa de la Gran Colombia, A Complete Historical, Chronological, and Geographical American Atlas, Being A Guide To The History Of North And South America, aAnd The West Indies, 1822.
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Comuneros en la Capitanía General de Venezuela 

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En julio de 1781 se extiende la rebelión hacia las poblaciones limítrofes de la Capitanía General de Venezuela como San Antonio del Táchira, San Cristóbal, La Grita, Bailadores, Ocaña, Mérida, Ejido, Timotes y Villa de San Xual, en las que se  eliminan impuestos y nombran capitanes de entre los vecinos.

El inicio de las sublevaciones fue atribuido a capitanes provenientes de Pamplona y Socorro, los sargentos de milicias Carnero y Suárez acusados de agitadores por autoridades de Maracaibo. Estos tumultos también terminaron en la organización de un ejército, que reconoció la dirección política y militar del Supremo Consejo de Guerra del Socorro. La rebelión concluyó por la falta de apoyo de los habitantes de Trujillo y Caracas, quienes se negaron a participar. Para agosto de 1781, las autoridades españolas habían sometido a las poblaciones insurrectas y tomado prisioneros a los principales cabecillas.

Documentos relacionados 

Representación contra los sargentos de milicias Carnero y Suárez por agitadores, y acusados por los levantamientos de varias ciudades de la Capitanía de Venezuela - manuscrito, 21 de agosto de 1781. 

Representaciones de la gobernación de Maracaibo ante el Arzobispo Caballero Y Góngora para que se extienda en determinadas ciudades el perdón, con relación de arrepentimientos de San Antonio de Cúcuta, Grita... - Varios, manuscrito, 1782. 

"José Antonio Galán", Manuel Briceño. Centenario de los Comuneros
"José Antonio Galán", Manuel Briceño. Centenario de los Comuneros. Impreso por Silvestre y Compañia, Bogotá, 1881. Dibujo de Alberto Urdaneta.
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Segunda oleada de tumultos en el Socorro

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La inconformidad con los términos del acuerdo suscrito en Zipaquirá, sumado a que a finales de agosto y comienzos de septiembre de 1781 se supo que las capitulaciones habían sido anuladas, renovaron la agitación en la provincia del Socorro. Así pues, un motivo principal de la segunda oleada insurreccional será la traición de Berbeo. Entre el 20 de junio y el 11 de septiembre tuvieron lugar 18 tumultos en varias poblaciones de la provincia. De nuevo se presentaron ataques contra los símbolos y las rentas reales, se acusó de traición a los capitanes del común y circuló el rumor de que Berbeo había recibido dinero por traicionar el movimiento.

En estos tumultos se destaca el liderazgo de Isidro Molina y Juan Dionisio Plata. El11 de septiembre se reunieron en la plaza delSocorro bajo la idea de marchar nuevamente hacia Santafé, la movilización alcanzó los 2.000 comuneros. La situación provocó la huida de las élites socorranas, así como algunos comerciantes, pero el arzobispo disuadió la iniciativa pidiendo un mes de plazocon elfin de interceder para lograr que se cumplieran las capitulaciones. En comunicación hecha a los capitanes del Socorro –nombrados luego del perdón decretado por el virrey y el indulto del rey–, las autoridades del virreinato piden a los capitanes,para prevenir nuevos levantamientos, que indiquen a las gentes qué pueden hacer sus representaciones por medio del cabildo o de sus capitanes; así mismo, los hace responsables de los daños que se llegasen a ocasionar. 

Documentos relacionados 

Declaraciones de vecinos que salen de San Gil y Socorro por nueva sublevación, refieren que las gentes se levantan por traición de Berbeo y el plan hacia Santa Fe - Testimonio de Antonio Duarte, Eginio Granados y Luis de la Yguera, en un informe de Miguel Salazar y Caisedo, manuscrito, 19 de septiembre de 1781. 

Noticias sobre levantamiento en el Socorro - Varios, Socorro, manuscrito, junio y julio de 1781. 

Documento copia sobre noticias de que el nuevo levantamiento se dirige hacia Santa fe - Junta suprema, Bogotá, manuscrito, 23 de julio de 1781. 

Martirio de Galán óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1957. Museo Nacional de Colombia. Reg. 3114
Martirio de Galán óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1957. Museo Nacional de Colombia. Reg. 3114. 
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Apresamiento y muerte de Galán 

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Galán llegó a la provincia del Socorro el 2 de septiembre y decidió aguardar el cumplimiento del plazo solicitado por el arzobispo. Al vencerse dicho término, junto a sus compañeros reunió hombres de las jurisdicciones de Pamplona y Sogamoso. Tenía previsto concentrarse en Santa Rosa hacia el 10 de octubre, para de allí salir hacia Guachetá, lugar donde el plan contemplaba reunirse con las tropas que deberían partir de Socorro y San Gil. Sin embargo, Galán fue apresado en Onzaga–actual Santander– el 13 de octubre de 1781, frustrándose así los planes de una nueva marcha haciala capital virreinato.

Galán fue acusado por todos los hechos ocurridos a lo largo de la rebelión y tras su juicio fue ejecutado en la plaza mayor de Santafé el 1 de febrero de 1782, junto con Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz. Luego de la ejecución de Galán y restaurado el orden, el virrey Flores restableció los impuestos motivo de los levantamientos del común. Ya como virrey, Caballero y Góngora concedió, el 7 de agosto de 1782, un perdón general a los involucrados en la insurrección. Si la paz retornaba desde el punto de vista de las autoridades reales, no fue así para los comuneros.

Documentos relacionados 

Documentos relativos al apresamiento y juicio de Galán - Josef Ygnacio Angulo, Luis Fernando Céspedes, Salvador Plata, Francisco Rosillo, Etc., Socorro y Bogotá, manuscrito. septiembre de 1781- abril de 1782. 

Confesión de Galán - Testimonio de José Antonio Galán producto del interrogatorio de  Josef Ygnacio Angulo y  Luis Fernando Céspedes, Socorro, manuscrito, 19 de octubre de 1781. 

Causa criminal y condena de Galán y sus más cercanos compañeros - Varios, Bogotá, 30 de enero de 1782. 

Recibo de la cabeza y mano de Galán en el Socorro - Josef Ygnacio Angulo y Luis Fernando Céspedes, Socorro, manuscrito, 23 de febrero de 1782. 

Recibo de pierna y pie derecho de Galán en Charalá y promulgación de sentencia - Miguel Mejía Reyes, Parroquia de Monguí de Charalá, manuscrito, 25 de febrero de 1782. 

Moneda de ocho escudos de Carlos III
Portada de Premios de la obediencia: castigos de la inobediencia.Azero, Raymundo, O.F.M, Santa Fé de Bogotá: Por D. Antonio Espinosa de los Monteros, 1782. Disertación teológica, que cita las diversas posiciones, sobre la importancia del castigo. Se pronuncia aprovechando la ejecución de varios comuneros.
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Persistencia de la movilización popular

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La captura en octubre de Galán, la pena de muerte y la exposición ejemplarizante de los restos de Galán y sus compañeros por diversos lugares del virreinato no serán al parecer suficiente escarmiento para los comuneros rebeldes. Luego de estos hechos, la movilización –tanto como la desobediencia a las disposiciones sobre el monopolio del tabaco y el aguardiente– persiste, como lo deben reconocer las autoridades virreinales al verse obligadas a emitir bandos con instrucciones para contener nuevos levantamientos y en los que se trazan disposiciones sobre destierro de vagos, constancias de residencias, control del tiempo libre de sectores populares, uso exclusivo de armas por oficiales reales y toques de queda.

En noviembre de 1781 en Buriticá, provincia de Antioquia, los indios del pueblo se negaron a pagar tributos y el impuesto del gracioso donativo. Las tropas enviadas al lugar aplastaron el levantamiento. En enero de 1782 se registran levantamientos en Tumaco, en cabeza del negro liberto Vicente de la Cruz, contra los estancos. Este caso será particular por que las causas que se siguen y los diferentes testimonios que realizan se llevarán tanto ante las autoridades de Santafé como a la Audiencia de Quito, pues se presumía que un vecino de Tumaco que residía en Quito –Francisco Sánchez de la Flor– era quien comandaba la insurrección.

Documentos relacionados 

Informe sobre las sublevaciones en Tumaco - Varios, Popayán, manuscrito, 17 de mayo de 1782. 

Testimonios sobre las actuaciones de Vicente de la Cruz (negro libre), Francisco Sánchez de la Flor, Eugenia y Dominga Ballejo, entre otros, en el motín en San Andrés de Tumaco - Varios, manuscrito, 1783.

Bando de las autoridades reales sobre el restablecimiento del orden y las sanciones a sus contraventores - "Virrey, Presidente, Oidores, y Regente", Bogotá, 8 de marzo de 1782. 
 
Documento sobre el desacato de los vecinos de Fusagasugá al decreto que prohíbe sembrar tabaco y anuncia los castigos a los infractores - Bogotá, manuscrito, 4 de enero de 1783. 

Cronología

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1781

16 de marzo. Primer tumulto en el Socorro.

18 de abril. Se da lectura a Nuestra Cédula o Cédula del Pueblo. El pasquín que plasmó los objetivos iniciales de la rebelión.

12 de mayo. El apresamiento del oidor por tropas del ejército del común es informado por Berbeo a los capitanes.

19 de mayo. En Casanare, vecinos criollos dirigidos por Javier de Mendoza, quien se había designado como subalterno del rey inca Túpac Amaru, se tomaron las principales ciudades, abolieron los impuestos y depusieron al gobernador.

26 de mayo. Levantamiento en Támara por la situación que pasan tejedores e indios  a causa de los nuevos impuestos.

7 de junio. Se aprueban las capitulaciones de Zipaquirá.

12 de junio. En Honda se ordena que sea vendido el azumbre de aguardiente a nueve reales.

16 de junio. Galán entra a Mariquita.

17 de junio. Se presentan tumultos en Guarne contra el establecimiento de pulperías y el cobro de 2 pesos de oro limpio para obtener el título de mazamorreros lavadores.

19 de junio. Los comuneros de Mariquita ajustician al gobernador.

23 de junio. Estalla rebelión en Honda a consecuencia de la agitación de Galán por haciendas y minas del valle del río Magdalena.

6 de julio. En oficio dirigido al Cabildo de Santafé, el virrey Flores ordena desde Cartagena suspender la publicación de las capitulaciones.

26 de julio. Llegan a la capital noticias sobre la nueva insurrección en El Socorro y el objetivo que tiene de marchar hacia Santafé.

31 de agosto. En carta al virrey, Bernet informa sobre derrota del ejército realista.

9 de septiembre. Es descubierta una conspiración de esclavos en Antioquia.

11 de septiembre. Se decide en El Socorro una nueva marcha sobre Santafé.

19 de septiembre. Se expide el acta capitular sobre las disposiciones luego de las capitulaciones. Entre ellas la prédica de la orden religiosa de los capuchinos para incentivar el arrepentimiento.

13 de octubre. Galán es capturado en Onzaga.

1782 

21 de enero. Por medio de oficio, el rey ordena enviar tropas a Honda para contener a los rebelados.

30 de enero. Se publica la sentencia contra José Galán, Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz.

1 de febrero. Galán es ejecutado en Santafé.

Julio. La corona nombró como sucesor del virrey Flores a Caballero y Góngora.