"A los ciudadanos de Cundinamarca"
Fragmento de proclama."A los ciudadanos de Cartagena". Biblioteca Nacional, F. Quijano 157 pza 24.
aaa

Yo injurio, tú injurias, nosotros injuriamos

Volver

En tiempos de la Colonia, la injuria personal era considerada como un atentado directo al bien de la comunidad: arremeter en contra del buen nombre de alguien constituía un acto reprobable, pues contribuía al desmembramiento de los vínculos colectivos. A ello se debía, en gran parte, el hecho de que la continua vigilancia sobre el comportamiento moral de las personas fuera un hecho aceptado como necesario para el bienestar común. Con la llegada de la libertad de imprenta, este orden sufrió importantes alteraciones. Pese a que las leyes castigaban a los autores de impresos injuriosos o “líbelos infamatorios”, pronto el uso de la imprenta como medio de difamación de enemigos personales adquirió dimensiones desbordadas. Sorprende la temprana abundancia de impresos cargados de expresiones descuidadas y ofensivas, y la constante apelación al público en el desarrollo de querellas personales con el fin de ganar su favor. Una rectificación de las palabras lanzadas al viento como puñales constituía una rarísima excepción a la regla. 

Documentos relacionados

"Ciudadanos de Cundinamarca". Vicente Roxas vs. José María Carbonell (1810) - Vicente Roxas, Bogotá, Imprenta del Estado por el Felipe Fernandez, 7 de semptiembre de 1814.
 
El escribano Vicente Roxas acusa en un impreso al ciudadano José María Carbonell de faltas en sus deberes como funcionario público. Días después, se retracta de todo lo dicho y pide disculpas.

«Carbonell es uno de aquellos hombres cuyo carácter, es no tener alguno. El ha sido el mas ostinado en sostener á todo transe, que quanto se puede hablar, se puede imprimir, en términos de haber llegado el caso de recorrer la Calle Real gritando como un pregonero, y conmoviendo las gentes contra el gobierno, con un impreso en la mano, persuadiéndolas á que no había tal libertad, que era palabra vacia de sentido, y que la arvitrariedad triunfaba. Todo este escandaloso, y criminal procedimiento dimanó del justificado de nuestro gobierno, que requerido por la autoridad Eclesiastica, mandó a recoger una proclama calificada de heretica».

Al público (1825) - J.M. Barronuevo, Bogotá, impreso por F.M Stokes, 5 de junio de 1825. 

El señor J. M. Barrionuevo se dirige al público bogotano con el fin de desmentir a los impresos que han circulado recientemente en la ciudad tildándolo de asesino.