Simón Bolívar, presidente de la república, general en xefe del exército libertador, a las tropas del exército Español
Fragmento de proclama: "Simón Bolívar, presidente de la república, general en xefe del exército libertador, a las tropas del exército Español"
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La imprenta independiente (1811-1820)

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La libertad de imprenta vino de la mano de los nuevos regímenes republicanos. Además representó una transformación definitiva en las formas de comunicación política al ampliar significativamente la posibilidad de imprimir y publicar. Esta libertad permitió un espacio intermedio de discusión entre el Estado y la ciudadanía, en donde esta última estaría en capacidad de ejercer control sobre las decisiones gubernamentales.

De manera general, las leyes de los nuevos Estados independientes reconocieron el derecho constitucional de todo ciudadano de imprimir y publicar libremente su pensamiento sin necesidad de previa censura. Durante los años siguientes, esta condición haría posible el surgimiento de múltiples modalidades, hasta entonces desconocidas, en el uso del impreso público.

El uso del bando se mantuvo vigente hasta bien entrada la década de 1820, sobre todo para la publicación de comunicados oficiales, conviviendo con otras modalidades como la lectura colectiva, la fijación en lugares públicos, la distribución gratuita y la venta. Por su parte, la proclama, como forma pública de comunicación y expresión política, pervivió incluso hasta los albores del siglo XX.

«[…] que qualesquiera diga, publique e imprima quanto le de gana, teniendo en consideración, que a las palabras se las lleva el viento, y los escritos permanecen, y se transmiten a todos los tiempos, a todos los países, y a todas las naciones”» (Vicente Roxas, “Ciudadanos de Cundinamarca”, Santafé de Bogotá, 1814)

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Declaración de independencia absoluta del Estado de Cundinamarca (1813) - Bogotá, Imprenta del Estado, 1813. 

Poco tiempo después de conformadas las juntas locales de gobierno, se produjeron las declaraciones de independencia absoluta de España. La primera de la que se tiene noticia ocurrió en la Villa de Mompox, el 6 de agosto de 1810. A ella le siguieron las provincias de Cartagena, Cundinamarca, Antioquia, Tunja, y Neiva. En todas las actas de independencia se declaraba a estas poblaciones para siempre libres del dominio español y del de cualquier otra potencia extranjera, y se desconocían los derechos de Fernando VII como legítimo rey.

Sinforoso Mutis acusa al Ejecutivo de impedir la circulación de 157 proclamas impresas a costa suya (1814) - Sinforoso Mutis, Bogotá, Imprenta del Estado por José María Ríos, 1814.

A pesar de que las primeras constituciones republicanas reconocían el derecho de los ciudadanos a publicar libremente su pensamiento sin necesidad de previa censura, en la práctica, la implementación de este principio representó fuertes conflictos. Durante los primeros experimentos de la libertad de imprenta, el Ejecutivo se sintió en la obligación y el derecho de impedir la circulación de impresos que consideraba dañinos para el bien de la nación. Esta acción era interpretada por muchos como un inaceptable atentado al pacto constitucional y una violación a las reglas de juego establecidas. ¿Era acaso posible que después de tantos sacrificios la consagrada libertad resultara tan frágil?

«He hablado con toda esta libertad porque ya se acabaron las exposas del antiguo Gobierno, los calabozos, y las llamas de la Inquisición en que el fanatismo sacrificaba tantos inocentes».

El Gobierno General de las Provincias Unidas de la Nueva Granada hace al pueblo un llamado a la unión (1815) - Gobierno General de Las Provincias Unidas de la Nueva Granada, Bogotá, 9 de marzo de 1815. 

Luego de desastrosos enfrentamientos armados causados por la divergencia de intereses entre las élites locales neogranadinas, las provincias del antiguo virreinato se encontraban unidas en torno a la necesidad de defender sus territorios de la incursión española en marcha. En los primeros meses de 1814, don Fernando había regresado al trono disponiendo la necesidad inmediata de recuperar las colonias americanas. La urgencia de detener al poderoso enemigo parecía haber puesto temporalmente en suspenso las delicadas tensiones políticas internas, pan de cada día desde los acontecimientos de 1810. Sin embargo, los hechos no tardarían en demostrar cuán inconsistentes y ficticios eran los lazos de la unión que entonces se pregonaba a gritos.

"Proclama a los habitantes de Cartagena". Las autoridades cartageneras también pregonan la unión (1815) - Juan Marimón y Juan Valderrama, Cartagena, Imprenta del Gobierno por Manuel González y Pujol, 10 de mayo de 1815. 

En marzo de 1815, el general Bolívar llegó a la ciudad de Cartagena en busca de provisiones militares para bloquear a los realistas de Santa Marta e impedir el desembarco y la entrada de las tropas españolas. Ante la negativa de cooperación del gobierno de Cartagena debido a querellas ideológicas internas, Bolívar tomó la decisión de sitiar la ciudad, la cual abandonó resignado rumbo a costas haitianas después de un mes y medio de persistencia.

"El Gobierno general a las Provincias Unidas de la Nueva Granada" informa al pueblo que una expedición española se dirige a la Nueva Granada (1815) - Gobierno General de Las Provincias Unidas de la Nueva Granada, Bogotá, 1815. 

La expedición pacificadora comandada por el General Pablo Morillo con el fin de recuperar los territorios del Rey partió de Cádiz a mediados de febrero del año 1815. Estaba  compuesta por sesenta y cinco buques y cerca de 15.000 hombres de los cuales más de 10.000 formaban parte del ejército. Los españoles desembarcaron en la Isla Margarita los primeros días de abril, distribuyendo hombres y provisiones en expediciones distintas con la orden de acabar los gérmenes revolucionarios. Noticias y rumores falsos y verdaderos en torno a la posición e intenciones del ejército español recorrieron durante el primer semestre de 1815 todos los rincones de la Nueva Granada descomponiendo aún más el humor de sus habitantes y líderes políticos.

“¿Qué son quatro ni seis mil hombres que á lo sumo podrían arribar á nuestras costas, teniendo que cubrirlas, y hacer un camino inmenso para internarse en un país desierto, ó por donde son tan difíciles las marchas militares de exércitos numerosos, y pudiendo decirse después con propiedad, que no poseían un palmo de tierra, sino el que pisasen con sus plantas? Las fatigas, la adversidad del clima, la deserción, destruirán por sí solas una parte de este exército. La otra debe perecer á vuestras manos, o desamparar nuestros hogares, convencidos de que el Americano jamás sufrirá ya pacientemente el yugo Español á quien detesta”(fragmento).

"Proclama". Juan Marimón a los habitantes de la provincia de Cartagena (1815) - Juan Marimón y Juan Valderrama, Cartagena, Imprenta del Gobierno por eñl ciudadano Manuel Gonzáles y Pujol, 1815. 

Para agosto de 1815, el ejército pacificador se encontraba muy próximo a Cartagena. La ciudad era el principal punto de bloqueo a la incursión española. A causa de las disputas interregionales entre los líderes de las Provincias Unidas de la Nueva Granada y pese a la certeza de que la toma de la ciudad sería fatal para la causa independentista, Cartagena jamás recibió los recursos solicitados para el fortalecimiento de sus ejércitos y su arsenal militar. Ante la llegada de las tropas españolas, los cartageneros no tuvieron más remedio que hacer frente al enemigo con los medios militares y humanos disponibles.

Comunicado de Morillo a los habitantes de la Nueva Granada (1815) - Pablo Morillo, Cuartel General de Torrecilla, Imprenta Expedicionaria, 23 de septiembre de 1815. 

Conocedor de los poderosos artilugios de la imprenta en el contexto de la guerra, Pablo Morillo mantuvo entre sus bienes más preciados una imprentilla de mano que le permitió el privilegio de imprimir, aun en las más inhóspitas tierras, cuantas proclamas, comunicados y documentos consideró necesarios.

«Recorred los sucesos de vuestra esclavitud y decidme qué os tiene mas cuenta: ser vasallos de media docena  de abogados, ó de otros tantos aventureros de las demás clases, que a costa de vuestra sangre se han de enriquecer, o serlo de un Rey poderoso que a nada aspira sino a ser el ídolo de sus súbditos y rivalizar en acierto con los demas Monarcas sus iguales».

"Manuel del Castillo General de Brigada de los ejércitos de la Nueva Granada...". El valor de los extranjeros (1815) - Manuel del Castillo, Cartagena, 27 de mayo de 1815. 

Debido a la urgencia de hombres armados para combatir a los ejércitos españoles en marcha, las autoridades cartageneras se vieron en obligación de reclutar a todos los extranjeros radicados en la ciudad e incluso a aquellos que por negocios estuvieran sólo de paso. De igual manera, Pablo Morillo aprovechó el intenso flujo de franceses en las cercanías del puerto de Cartagena para invitarlos a formar parte de las fuerzas españolas.

"Proclama". Francisco Montalvo a los cartageneros (1815) - Francisco Montalvo, Cartagena, Imprenta de la Capitanía General por Manuel González y Pujol, 12 de diciembre de 1815. 

Cuando los españoles entraron en Cartagena en diciembre de 1815, lo que quedaba de la ciudad no era otra cosa que un campo de cadáveres habitado apenas por uno que otro muerto viviente. Se estima que en el transcurso de los 106 días que duró el sitio de Morillo, cerca de 6.000 personas sucumbieron al hambre y la peste. Los sobrevivientes que pudieron hacerlo abandonaron el puerto rumbo a las Antillas poniéndose a salvo de la furia del Rey, que se haría evidente en la ejecución de los primeros los líderes patriotas neogranadinos a comienzos de febrero de 1816, acto con el cual iniciaría el período conocido como el Régimen del Terror. La muerte de abogados, intelectuales, militares, científicos y líderes populares involucrados en las revoluciones de independencia pretendería vengar la traición a la Madre Patria.

"Proclama a los pueblos de esta provincia". El gobierno de Tunja alerta a los habitantes sobre la proximidad de los ejércitos españoles (1816) - José Cayetano Vásquez, Tunja, 27 de febrero de 1816. Tomado de la biblioteca digital de la BLAA. 

Las noticias sobre las victorias y derrotas de ambos bandos en tiempo de guerra circulaban de un lugar a otro por múltiples canales sin corresponder, la mayoría de las veces, a la veracidad de los hechos. Diversas versiones –a veces contradictorias– sobre una batalla, un sitio, un ajusticiamiento o una huida, coexistían en el estado de ánimo de los habitantes de la Nueva Granada, saturando el ambiente de confusión e incertidumbre. En medio del creciente temor, sólo una cosa parecía cierta: el enemigo estaba cerca, al acecho, y en cualquier momento se haría presente.

Indultos de Morillo (1816) - Pablo Morillo, Bogotá, Imprenta de Bruno Espinosa por Nicomedes Lora, 6 de mayo de 1816. Tomado del Museo de la Independencia - Casa del Florero.

Pese a la resistencia de los rebeldes, los ejércitos españoles avanzaban penetrando cada vez más la difícil geografía de la Nueva Granada. En cada poblado al que llegaban los emisarios del rey se hacía jurar a los recuperados súbditos fidelidad al soberano y renunciar a la locura revolucionaria, a la que se responsabilizaba del estado de miseria del lugar. En abril de 1816, Morillo mandó publicar una serie de indultos con los que se concedía el perdón a aquellas personas involucradas en las conspiraciones de independencia siempre y cuando se dignaran a colaborar con la causa de Fernando.

«Los esclavos que aseguren y presenten algún cabecilla o Xefe revolucionario a quien pertenezcan, se les concederá su libertad, una gratificación pecuniaria, y además serán condecorados conforme al mérito que contraigan en la prisión del sugeto

Comunicado español sobre los avances de la reconquista. Cartagena 20 de mayo de 1816 - Cartagena, Imprenta del Gobierno por Ramón León del Pozo, 20 de mayo de 1816. Tomado de la biblioteca digital de la BLAA.

La complejidad de las guerras de independencia no permite afirmar que todos los americanos fueron revolucionarios ni que todos los españoles se mantuvieron leales a España: sin lugar a dudas, hubo americanos realistas y españoles patriotas. De igual manera, la participación de las llamadas castas en los ejércitos patriotas y realistas no respondió a un patrón uniforme acorde al origen social. Indios, negros, zambos, pardos, mulatos y blancos pobres hicieron parte de uno u otro bando según sus circunstancias y necesidades particulares.

«El imperio de las Leyes renace por todas partes, la quietud vuelve al seno de los habitantes del Nuevo Reyno de Granada, y la concordia vá à estrechar los corazones y afectos de unos hermanos extraviados, que ceducidos no mas ensangrentaron sus manos los unos contra los otros; pero que corrido el velo con que los malvados ocultaban sus criminales intenciones, su cólera se ha convertido en ternura, han arrojado sus espadas fratricidas, y á los pies del mas justo de los Soberanos imploran su clemencia, desando un olvido de los pasados males, para entregarse sinceramente en brazos de la hermosa paz».

Morillo se dirige a los habitantes de los llanos para informar el paso de sus ejércitos por aquellas tierras (1816) - Pablo Morillo, Bogotá, Imprenta del Gobierno por Nicomedes Lora, 22 de octubre de 1816. Tomado de la biblioteca digital de la BLAA.

A finales de 1816, la expedición pacificadora al mando del general Morillo parecía haber sido un éxito. Los escarmientos públicos que habían sufrido los llamados revolucionarios, pagando con su muerte los crímenes cometidos, y el exterminio de gran parte de los milicianos neogranadinos concedía a los españoles una inmensa confianza en el éxito de su misión. Adonde quiera que llegaran las tropas españolas, Morillo reafirmaba su triunfo por medio de comunicados impresos y bandos dirigidos a los habitantes del lugar con los que parecía querer sellar la victoria.

Simón Bolívar a los pueblos de Venezuela (1817) - Simón Bolívar, Cuartel General de Angostura, 30 de diciembre de 1817.  Tomado de la biblioteca digital de la BLAA.

Al igual que su rival Pablo Morillo, Simón Bolívar era un gran conocedor del uso público de la palabra y un hábil estratega de la opinión. A lo largo de su vida militar y política, el Libertador se valió de la imprenta para conseguir el favor del público en cada una de sus empresas. Sus proclamas en tiempos de guerra son especialmente famosas por su excepcional elocuencia y su poderoso llamado a la confianza en el triunfo, atendiendo siempre a la superioridad de las virtudes americanas sobre las españolas, y a la legitimidad de la causa de la libertad liderada por el creador del universo. Pero además de un poderoso artefacto en la “guerra de opinión”, la imprenta fue para Bolívar el principal medio de revitalización de la moral colectiva que, como en cualquier conflicto armado, se encontraba siempre al borde del abismo.

Proclama de Bolívar al ejército español "Simón Bolívar, presidente de la república, general en xefe del exército libertador, a las tropas del exército Español" (1820) - Simón Bolívar, Cuartel General del Rosario de Cúcuta, 1 de julio de 1820.

Proclama de Bolívar al ejército español (1820)Tras la victoria patriota de 1819 en Boyacá y la consecuente expulsión de las autoridades monárquicas de la Nueva Granada, Bolívar se dirigió a las fuerzas españolas que aún persistían en el territorio neogranadino. Este llamado también se hizo a los americanos que habían apoyado a las fuerzas realistas prometiéndoles el indulto y el perdón. Es la proclama de un ejército victorioso

"El Rey a los habitantes de ultramar" (1820) - Fernando VII, Caracas, Imprenta de Don Juan Gutiérrez, 1820. 

Cuando Fernando VII regresó a Madrid a ocupar el trono los primeros meses de 1814, uno de sus primeros actos fue declarar nula la obra completa de las Cortes de Cádiz –lo cual incluía la Constitución liberal de 1812– en función del retorno a la monarquía absoluta. Seis años después, en un desesperado comunicado dirigido a sus “hijos americanos”, don Fernando reconocía públicamente su error ofreciendo a los extraviados revolucionarios nuevas garantías constitucionales. En efecto, poco hacía que las facciones liberales españolas habían logrado la victoria frente al absolutismo, consiguiendo el reconocimiento de la Constitución de Cádiz. Tal vez, en estas nuevas condiciones, los americanos estarían dispuestos a recapacitar.

Tratado sobre la regularización de la guerra (1820) - Simón Bolívar y Pablo Morillo, Angostura, Imprenta de Andrés Roderick, 1820. 

El tratado de armisticio y regularización de la guerra firmado a finales de 1820 entre Simón Bolívar y Pablo Morillo, representantes respectivos de la República de Colombia y de España, ponía fin a la guerra a muerte iniciada en 1812, acordaba una tregua de seis meses y daba un reconocimiento de hecho del nuevo Estado colombiano por parte de España.