Asesinato del General Uribe Uribe, ¿Quiénes son?, Bogotá, 1917

Asesinato del General Uribe Uribe, ¿Quiénes son?, Bogotá, 1917, p.90. / Cromos, No. 139, Noviembre 9 de 1918. (Chicherias)

aaa

Sociabilidad popular

Volver

Temas relacionados:

El periódico era un objeto de múltiples usos políticos, culturales y sociales, por sus características materiales y simbólicas cobraba una especie de vida propia: podía ser transportado, guardado, pasado de mano en mano, prestado, leído en forma individual o colectiva, discutido y confrontado. Por ello, la prensa obrera no sólo funcionaba como medio de comunicación, sino que en torno a élla se tejía una serie de relaciones sociales y políticas, que ayudaban a reforzar los objetivos de la publicación (educación y organización política) y cubría un espacio social mucho más amplio: el perteneciente a la cultura política popular y, específicamente, a los modos y espacios de sociabilidad política popular. 

 

Claridad, No. 53, 11 de mayo de 1928

Claridad, No. 53, 11 de mayo de 1928. 

 “La corrida del domingo 23”, en El Luchador, No. 106, 28 de noviembre de 1919.

 “La corrida del domingo 23”, en El Luchador, No. 106, 28 de noviembre de 1919.

aaa

La prensa como espacio social

Subir

La prensa obrera ayudó a configurar espacios de sociabilidad popular en diferentes ámbitos:

En primer lugar, la edición del periódico era una empresa colectiva que, en algunos casos, llegó a nuclear un número importante de personas, quienes desinteresadamente se vinculaban a las diferentes actividades relacionadas con la publicación, ya que, más allá de la redacción, se necesitaban personas que levantaran y compusieran los textos, manejaran la imprenta, plegaran, distribuyeran, pegaran carteles con el contenido e hicieran mandados. Todos ellos conformaban grupos informales, aunque estructurados, que finalmente posibilitaban la circulación del periódico.

En segundo lugar, la distribución y las distintas formas de lectura del periódico también permitían la articulación de redes sociales entre militantes, simpatizantes y gentes del común que contribuían a la formación de los trabajadores como nuevos actores políticos.  Finalmente, las actividades culturales y educativas que promovía la prensa obrera buscaba no solamente la formación política de sus lectores, sino la promoción de formas de sociabilidad alternativas a las que controlaba la iglesia y los partidos políticos tradicionales.

Documentos relacionados 

Claridad, No. 53, 11 de mayo de 1928. 

 

El Ariete, Bogotá, No. 19, Julio 10 de 1911.

El Ariete, Bogotá, No. 19, Julio 10 de 1911.

aaa

Producción

Subir

Todos los periódicos aspiraban a tener una imprenta propia y trataban de conseguir fondos para ese fin, pero   mientras lo lograban, recurrían a tipógrafos simpatizantes con la causa o sostenían una imprenta entre varios periódicos; como ejemplo se pueden mencionar el Taller Gráfico de Núñez e hijos, en Bucaramanga, donde se imprimieron los principales periódicos populares de la ciudad (Trabajo y Libertad, El Obrero, Libertad y Trabajo y El Obrero Moderno), y  la Imprenta Mundial, en Bogotá, sostenida por un grupo de periódicos socialistas y anarquistas, a finales de la década de 1920, donde se publicaban El Socialista, El Libertador, Pensamiento y Voluntad, Claridad y Sanción Liberal.

Aún los periódicos que no contaban con imprenta propia, si tenían un espacio donde se editaba y se atendían los aspectos administrativos del mismo. Sin embargo, el carácter político y no profesional de estas publicaciones, motivaba que sus sedes no estuvieran aisladas del medio político, social o familiar. En el caso de los periódicos que eran órgano de expresión de gremios, sindicatos o partidos, generalmente su oficina estaba en la misma casa o local donde funcionaba la organización política, de manera que la cotidianidad del periódico estaba mezclada con las diferentes reuniones o actividades que allí se realizaban. Otros directores establecían la sede del periódico en su casa particular o en su local de trabajo y, por tanto, la actividad periodística se entrelazaba con la vida doméstica y las actividades económicas de la familia.

Documentos relacionados 

El Obrero Moderno, Bucaramanga, No. 2 enero 25 de 1913. 

  

Cromos, No. 453, abril 25 de 1925

Cromos, No. 453, abril 25 de 1925. (Fotografía voceadores con la bandera), p. 300.

aa

Distribución

Subir

Los lugares donde se vendían los periódicos obreros eran diversos (tiendas, chicherías, cantinas), la prensa obrera no tenía el mismo tiraje, ni la misma calidad de impresión de los periódicos más importantes de la época. Su periodicidad era muy irregular, por lo que obviamente resultaban menos competitivos económicamente para los voceadores de prensa. Por esto, quienes decidían hacer la distribución del periódico, no esperaban una ganancia económica, pues, para muchos, constituía una labor importante de difundir las ideas del pueblo.

Historia de Bogotá, Tomo II, Benjamin Villegas Editores, Bogotá, 1988, p.51. (foto chichería La Puesía)

Chichería de la Puesía, Tomada de: Historia de Bogotá, Tomo II, Benjamin Villegas Editores, Bogotá, 1988, p.51. 

aaa

Formas de lectura

Subir

En la mentalidad de la época, el periódico no era un artículo de consumo individual, ni siquiera familiar, sino social. Incluso, algunos no distribuían periódicos en sentido estricto, sino que se suscribían y con un sólo ejemplar se llevaba a cabo la labor de difusión. Los periódicos enseñaban a sus lectores que era necesario apoyar la prensa obrera a través de la compra o suscripción, y luego poner a circular ese ejemplar para que pudiera llegar a las personas que no tenían posibilidades económicas de comprarlo. Algunos lugares, como tiendas, cantinas, chicherías y talleres de artesanos, se convirtieron en centros de lectura y de controversia política, alternos a los cafés, las tertulias o a las grandes salas de redacción.

Para muchas personas, la prensa era el medio para obtener las noticias y las ideas políticas que definirían su manera de pensar, crear espacios de debate y de intercambio de opiniones, incluso para quienes no sabían leer, ya que, al parecer, la lectura en voz alta fue una práctica común en algunas casas, talleres y establecimientos comerciales. En los lugares de trabajo, la lectura colectiva tenía, además, la finalidad de permitir a todos los trabajadores enterarse del contenido de la prensa mientras realizaban su labor, combinando trabajo y educación en un mismo tiempo y lugar. Esto explica por qué el derecho a leer prensa en los sitios de trabajo llegó a ser una reivindicación de los obreros.

El Artesano, Cucuta, No. 1, marzo 16 de 1911

El Artesano, Cucuta, No. 1, marzo 16 de 1911. 

aaa

Difusión de actividades culturales

Subir

La prensa obrera se convirtió en un medio de difusión de de actividades culturales que consideraba relevantes para sus objetivos, e incluso, en algunos casos no se limitaba a informar sino que participaba activamente en la organización las mismas. En sus páginas era frecuente encontrar invitaciones a conferencias, convenciones y reuniones de sindicatos o sociedades mutuales; exámenes finales en los colegios, colectas, funciones de teatro; circo de toros, concursos, veladas líricas o literarias y peregrinaciones políticas. Estos actos servían como espacio de encuentro y pretendían disputarle clientela a la Iglesia católica, promoviendo otras formas de uso del tiempo libre.

 

La realización de conferencias y programas educativos contribuyeron a la “construcción” de un público obrero, receptivo a estas actividades; tarea nada fácil, pues no todos los trabajadores tenían la disciplina de escuchar atentamente durante dos o más horas a un orador, sin hablar, comer o beber. Las disertaciones contribuían a formar opinión política, a posicionar los nuevos temas de los trabajadores y, de alguna manera, los asistentes retenían fragmentos de lo que escuchaban y luego los confrontaban o los agregaban a lo que oían o leían en otros lugares, y de este modo iban armando sus ideas políticas.

Documentos relacionados 

  El Artesano, Cucuta, No. 1, marzo 16 de 1911.

 

Cromos, No. 406, mayo 24 de 1924. Foto “Flor del trabajo pronunciando un discurso”, p. 359.

Cromos, No. 406, mayo 24 de 1924. Foto “Flor del trabajo pronunciando un discurso”, p. 359.

aaa

Apoyo mutuo y solidaridad social

Subir

La solidaridad era un valor esencial de las organizaciones de trabajadores. En los periódicos se recalcaba su importancia y sus páginas servían para difundir actividades, centralizar esfuerzos y, eventualmente, hacer un reconocimiento a aquellas personas que colaboraban de manera desinteresada. En consecuencia, peticiones, como pagar las cuotas del sindicato, contribuir para poder enviar delegados a los congresos obreros, obsequiar libros o dinero para las bibliotecas obreras, enviar manifestaciones de solidaridad a los trabajadores en huelga, o colaborar para que se levantara la estatua de un gran político o literato, eran asuntos cotidianos de este tipo de publicaciones. La solidaridad también se evidenciaba en el apoyo a los compañeros más necesitados por causas políticas o personales.

Como expresión del pensamiento internacionalista, se buscaba generar solidaridad con causas o personajes más allá de las fronteras, promoviendo manifestaciones y actividades para recoger fondos para los asilados de la dictadura venezolana y la lucha del general Sandino, en Nicaragua.

Documentos relacionados 

  Aristides Zapata, “Sociabilidad”, en El Luchador, Medellín, No. 71, 23 de julio de 1919.