El Socialista, Bogotá. 1 de mayo de 1934

El Socialista, Bogotá. 1 de mayo de 1934.
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Prensa obrera

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Temas relacionados:

Objetivos
Caracteristícas formales
Contenido
Financiación

El aumento de la clase trabajadora y de la llamada “cuestión social” no pasó inadvertida para diferentes sectores sociales y, como consecuencia, empezaron a circular periódicos editados por la Iglesia Católica y los partidos políticos tradicionales, dirigidos explícitamente a los trabajadores, donde sus promotores se presentaban como los verdaderos representantes y defensores del pueblo. Sin embargo, al mismo tiempo surgieron publicaciones gremiales y sindicales con títulos que escandalizaban a las élites políticas y al clero: El Comunista, La Ola Roja, Ravachol, El socialista, El Moscovita o El Proletariado, que buscaban la organización independiente y autónoma de los trabajadores para alcanzar sus reivindicaciones y, en algunos casos, iniciar procesos de cambio social.

Esta exposición se centra en este segundo tipo de prensa, denominada prensa obrera y popular. Este nombre nos recuerda que en ese contexto histórico ‘obrero’ no era un concepto que remitiera a una realidad económica, sino que tenía una connotación política y social fuerte, y servía para denominar a diversos grupos que realizaban trabajos productivos, como asalariados, artesanos, campesinos, trabajadores independientes, e incluso pequeños industriales y dueños de taller.

La Unión Obrera, No. 1, Septiembre 20 de 1919.
La Unión Obrera, No. 1, Septiembre 20 de 1919. 
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Objetivos

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La prensa obrera respondía a varios objetivos

Educación del Pueblo.

La prensa obrera tenía una gran confianza en que la educación era un vehículo importante para la transformación material y moral de la sociedad, por ello, uno de sus objetivos centrales era colaborar en esa campaña contra la ignorancia, publicando artículos sobre adelantos técnicos o científicos y diferentes materias como historia, economía y filosofía. Adicionalmente promocionaban las escuelas para obreros y diferentes actividades culturales que podían contribuir a la ilustración popular.

Denuncia

Estas publicaciones buscaban convertirse en voceros de pueblo denunciando las situaciones de miseria o explotación que vivían los sectores populares, para llamar la atención de las autoridades o patronos y para concientizar a la sociedad sobre la injusticia que reinaba en el país.

Organización Política

Casi todos los periódicos buscaban trascender la crítica y la denuncia promoviendo la organización política de los trabajadores, porque se tenía la convicción de que solamente mediante la unión y la creación de gremios y sindicatos fuertes se lograrían las reivindicaciones de los trabajadores. En algunos casos el propósito de la organización era la consecución de demandas específicas, pero en otros casos se promovía un cambio social profundo.

Afirmación social

Aunque este objetivo de manera explícita, la prensa fue una estrategia de las organizaciones políticas y sociales de los trabajadores para lograr un lugar propio y respetado en la política en un medio social profundamente excluyente, donde el clero y los partidos tradicionales rechazaban la organización autónoma popular.

Documentos relacionados 

La Unión Obrera, No. 1, Septiembre 20 de 1919

El obrero moderno, Bucaramanga, No. 12, 7 de junio de 1913 

 

 El Símbolo, Cartagena, No 8, 2 de septiembre de 1910.
 El Símbolo, Cartagena, No 8, 2 de septiembre de 1910. 
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Caracteristícas formales

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La mayoría de las publicaciones se presentaban como semanarios, pero en la práctica la periodicidad tendía a ser irregular. Algunos de manera franca e irreverente se presentaban como “Periódico intermitente” (Los derechos del pueblo, 1909) o simplemente anotaban “No tendrá fecha fija para su salida” (El Símbolo, 1910).

Los directores y redactores más comunes eran artesanos, abogados, tipógrafos y algunos intelectuales, pero también era posible encontrar obreros, comerciantes, agricultores, chóferes y pequeños industriales. Estas personas no solían recibir sueldo, sino que colaboraban por compromiso social y convicción política.

La diversidad de lugares donde se producía prensa obrera es impresionante. Entre las ciudades donde hubo más títulos obreros y populares están aquellas que jalonaban el proceso de industrialización y urbanización (Bogotá, Cali, Barranquilla, Medellín), donde había una base artesanal fuerte (Bucaramanga y Pasto), y aquellas vinculadas recientemente a la economía nacional por el café o la apertura de vías de comunicación (Pereira, Líbano, Honda, Manizales, etc).

Aunque el formato variaba mucho, generalmente, eran periódicos de cuatro páginas y tamaño de un octavo, editados en pequeñas imprentas y tipografías mecánicas, muchas veces de construcción semi-artesanal, aunque algunos se enorgullecían de ser publicados en una imprenta eléctrica o a vapor. 

Documentos relacionados 

El Símbolo, Cartagena, No 8, 2 de septiembre de 1910 

El Cóndor, Pereira,  No 33,  1919 

El Cóndor, Pereira,  No 34, 1919 

El Yunque, Bogotá, 1906
El Yunque, Bogotá, 1906 
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Contenido

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En la primera página, presentaban el nombre del periódico, y la bandera, donde se publicaban los datos formales, como director, ciudad, fecha, número y precio; algunos, además del título y el subtítulo, incluían frases y consignas políticas como “Vale más un obrero de pie que un noble de rodillas”. La columna de la izquierda se destinaba a  “editorial” y las siguientes a artículos políticos. Cuando se publicaban fotografías o caricaturas, que no era lo más usual, éstas generalmente se incluían en la portada. La segunda página se reservaba a temas políticos, educativos y, eventualmente a novelas o folletines por entregas. En la tercera página también se trataban temas políticos y educativos y se daba espacio a pequeñas noticias sociales relacionadas con viajeros, defunciones y actividades culturales del mundo obrero, y, algunas veces, cartas de los lectores Finalmente, en la cuarta página, se presentaban los anuncios publicitarios y las condiciones del periódico (periodicidad, valor de la serie, precio de los avisos y colaboraciones), si éstos se habían omitido en la primera página.

Documentos relacionados 

 Archivos disponibles en 

El Proteccionista, Bogotá, No. 1, octubre 29 de 1910

El Luchador, Medellín, No 76, 13 de agosto de 1919,  Anuncio invitando a pagar la cuota de la imprenta del pueblo.

El Luchador, Medellín, No 76, 13 de agosto de 1919,  Anuncio invitando a pagar la cuota de la imprenta del pueblo.

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Financiación

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La financiación siempre era precaria y ser el órgano de expresión de un partido, un centro político, una organización artesanal o sindical, no era garantía de mejores condiciones económicas. Bajo la consigna de que la prensa de los obreros debería ser financiada por ellos mismos, la mayoría pretendía subsistir con las suscripciones y la venta de los ejemplares, cosa que se dificultaba porque los agentes se atrasaban con los pagos y la cantidad de periódicos vendidos no siempre alcanzaba a cubrir los gastos. Eventualmente se organizaban actividades culturales para recoger fondos o se abrían campañas para comprar una imprenta propia.

Para algunos periódicos incluir pautas publicitarias era una traición a sus principios, no obstante, había casos en que la realidad económica se imponía y los directores terminaban aceptando pautas comerciales, no sin antes pedir excusas a sus lectores. Muchos de los anunciadores eran artesanos, profesionales o pequeños productores que simpatizaban con el periódico, pero también pautaban las grandes industrias del país que buscaban consumidores entre la naciente clase obrera, como Cervezas Bavaria, Tejidos Obregón, Bebidas Posada y Tobón, etc. 

Documentos relacionados 

El Luchador, Medellín, No 71, 1919

El Luchador, Medellín, No 76, 1919