Idiosincrasia


Los Monos

Misia Escopeta, los diálogos de Mojicón y algunos momentos de Don Amacise son el comienzo de los personajes costumbristas en la historieta colombiana de prensa que siempre ha estado interesada por representar la cotidianidad del país. Sin embargo, es importante notar que buena parte del ejercicio de capturar el ritmo y las idiosincrasias locales está inspirado en casos internacionales en los que el cómic tiene un gran impacto cultural.

En estos registros de la cotidianidad, sus autores están negociando la convergencia entre un conocimiento profundo de las posibilidades del cómic internacional y la necesidad de seducir a un público que quiere verse reflejado pero que tienen la expectativa de encontrar a personajes como Tarzán, Carlitos y Modesty Blaise. Tal vez uno de los grandes retos de la historieta colombiana es justamente ser capaz de establecer una conexión cultural y emocional con el público ya no a partir de las versiones colombianizadas de una fórmula internacional, sino como un proyecto personal y único.

Por lo general, las idiosincrasias que aparecen en las historietas de prensa pertenecen al ámbito de la ciudad: en vez de los dichos y las costumbres regionales, la mayoría de las historietas nacionales de esta categoría toman y retoman a los personajes de determinadas subculturas juveniles o a íconos culturales de diferentes épocas. En los noventa destacan Javier de Evaristo Ramos, Querubín de Grosso y Charly y Dina de Rincón. “La Tiradera” de La Prensa fue un espacio en el que se puede apreciar el trabajo de muchos de los historietistas que, durante la década de los noventa, serían los animadores de publicaciones autogestionadas como ACME, El Bus y TNT.

El semanario <i>Sábado</i> incluía varias historietas en su sección de humor: además de las tiras de Adolfo Samper, <br/>un joven Chapete publicaba <i>Así somos</i>, una serie de tiras que utilizaba como hilo <br/>conductor los comportamientos más característicos de los colombianos (<i>Sábado</i>, julio 21 de 1945).
Por su parte, López Ruiz publicaba una tira titulada <i>Música a todo</i>. <br/>Se trata de series de tres viñetas en donde se conecta una profesión o una ocupación con una canción a través de un juego de palabras<br/> (<i>Sábado</i>, julio 7 de 1945).
En 1972, <i>El Tiempo</i> abrió un concurso para encontrar nuevas historietas colombianas. <br/>Entre los ganadores estuvo Armando Buitrago, más conocido como Ugo Barti, con <i>Clubman</i>, <br/>un miembro de la élite que solía aparecen con alguna bebida alcohólica y que satirizaba la sociedad capitalina <br/>(<i>El Tiempo</i>, abril 22 de 1972).
En una de las separatas dominicales del diario <i>El Pueblo</i> de Cali aparecía la tira de página entera <i>El teniente colombino de Valverde</i>.<br/> En cada entrega de esta historieta de humor, este detective resuelve un caso criminal de manera inesperada <br/>(<i>El Pueblo</i>, diciembre 7 de 1975).
Al final de los años setenta aparecen los cómics <i>Juan Paradoja</i>, de Darry, en varios medios impresos.<br/> <i>Juan Paradoja</i> trata de encontrar ideas que son contradictorias entre sí <br/>(<i>Juan Paradoja</i>, Bogotá, Oveja Negra, 1980).
Jorge Grosso es uno de los principales gestores y creadores de historietas de finales de los ochenta en Colombia. <br/>Además de su trabajo en “La Tiradera”, Grosso desarrolla <i>Querubín</i> para la sección de tiras cómicas diarias junto <br/><i>La princesa Creolina y Atila</i>, entre otros (<i>El Tiempo</i>, enero 8 de 1988).
Esta edición de “La Tiradera”, la sección de cómics de <i>La Prensa,</i><br/> fue publicada el día de los inocentes de 1991. La inocentada consistió en hacer apropiaciones libres de los personajes <br/>internacionales más populares como Justo y Franco y Calvin & Hobbes<br/> (<i>Loa Prensa</i>, diciembre 28 de 1991).
Una muchacha universitaria y su grupo de amigos sirvieron <br/>como eje de una de las tiras de prensa de Bernardo Rincón (<i>La Prensa</i>, junio 16 de 1991).
Santiago Díaz es uno de los historietistas de prensa de finales del siglo XX con más recorrido.<br/> Empieza publicando su trabajo en “La Tiradera”, aunque su tira más recordada es<br/><b><i> </i></b><i>Cuentos dibujados</i> que aparece en las <i>Lecturas Dominicales</i> de <br/><i>El Tiempo</i> (<i>La Prensa</i>, junio 2 de 1991).
En <i>San Victorino</i> de Gámez <br/>el humor negro se utiliza para contar las situaciones de un ladrón bogotano.<br/> El autor usa animales humanizados (<i>La Prensa</i>, diciembre 29 de 1991).
Javier fue uno de los principales referentes de finales de los ochenta<br/> y principios de los noventa por cuenta del juego <i>¿Dónde está Javier?</i> <br/>Tiempo después aparecen los cómics de Javier en donde se narran las aventuras cotidianas de este rockero dibujado<br/> (<i>Compact comics,</i> No. 2, 1996).
En <i>Diario del Sur</i> se encuentran varios ejemplos de historietas que hablan sobre la cotidianidad en<br/> la ciudad de Pasto como <i>Los Bohemios</i>, de Rosero,<br/> los <i>Pastusos Pastas</i>, de Joker, y la <i>Familia Tarapués</i>, de Quique (<i>Diario del Sur</i>, diciembre 4 de 1994).
<i>El Drake</i>, de Pablo Guerra y Camilo Sánchez, inaugura la sección de cómics de la revista juvenil <i>Shock</i>. <br/>En este espacio se publican, además, la historieta de la modelo Tatiana de los Ríos de Álvaro Tangarife <br/>y <i>4 extraños en DC</i> de Jaime Moreno (<i>Shock</i>, abril 2004).