Trujillo y sus alrededores: del valle de la caña a las colinas del café

Hola a todos. Antes de contarles lo que se ha hecho estas primeras semanas en Trujillo, les mando una pequeña presentación del municipio.

Para llegar a Trujillo, uno puede salir de la terminal de Cali, en una buseta que sale cada dos horas hasta las 6 de la tarde, aunque es más sencillo llegar a Tuluá y coger una buseta de la misma empresa que sale cada 15 minutos de la terminal y hace el recorrido Tuluá-Riofrío-Trujillo. Hasta Riofrío el camino es plano y lleno de caña a ambos lados de la carretera. Después de pasar Riofrío el paisaje cambia y empezamos a subir loma por una carretera de dos carriles en regular estado. En total el trayecto desde Tuluá toma unos 45 minutos. Al rato uno cruza un puente sobre el río Cuancua y un poco después se empieza a ver la punta más alta de la iglesia, con su pintura azul y blanca característica. Dependiendo de los pedidos de los pasajeros, uno puede llegar directamente al parque principal, por la vía más corta, o girar hacia la izquierda 4 cuadras antes y dirigirse hacia las cuadras que quedan más al norte, donde vive más gente, pues aquí uno puede decirle al conductor que lo lleve hasta donde uno quiera y lo dejan en la puerta.

La alcaldía queda sobre el parque principal, al igual que la iglesia, la estación de policía, el Hostal de Trujillo, el teatro municipal, que acaba de ser reconstruido por Acción Social, y varios centros de compra de café, por lo cual es usual ver, en los días de más sol, mallas tendidas en las calles con café puesto a tostar. Por una de estas calles, la única con un separador con pequeños arbolitos, se llega a la Casa de la Cultura, donde se encuentra la Biblioteca Municipal. Al rededor quedan dos de los tres colegios de Trujillo: el Sagrado Corazón y el Julián Trujillo. El otro colegio, llamado por todos La Concentración, aunque su nombre es Manuel María Mallarino, queda al extremo opuesto de la cabecera municipal, sobre una loma espaciosa que ofrece una vista panorámica de todo Trujillo.

Aquí se percibe una rara mezcla entre cultura paisa y valluna. Las panaderías venden empanadas y pandebonos, mientras los restaurantes preparan fríjoles todos los días, y en las calles se ven con frecuencia los clásicos Willys y los señores ya mayores con sombrero y poncho.

Les dejo unas fotos y pronto les estaré contando más cosas.

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